Mauricio Macri (c), presidente electo de Argentina, posa hoy
Mauricio Macri (c), presidente electo de Argentina, posa hoy - EFE

Macri: «Cristina Fernández de Kirchner quiere salir por la puerta chica»

El presidente electo argentino asegura que su país cerrará un acuerdo con los fondos «buitre» en 2016

Buenos AiresActualizado:

El presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, ha dicho este miércoles que en 2016 podría haber un acuerdo por deuda impagada con los 'holdouts', conocidos como fondos 'buitre', que mantienen una áspera batalla judicial con Argentina, lo que le dificulta al país el acceso a las divisas que tanto necesita.

Una solución a la disputa -que se ha dilatado por la intransigencia de los fondos y del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner- le abriría a Argentina las puertas de los mercados internacionales de crédito, en momentos en que su economía está ahogada por la falta de inversiones. «Sí, por supuesto», ha declarado Macri a Reuters cuando se le consultó si era posible un trato en 2016 con los fondos 'buitre'.

Mauricio Macri tomará posesión como nuevo presidente de Argentina en una ceremonia que se celebrará el jueves, 10 de diciembre, en la sede del Congreso de la Nación. Allí, la actual mandataria, Cristina Fernández de Kirchner, le hará entrega de los tres atributos de mando: la banda, el bastón y la marcha Ituzaingó, y abandonará el acto. Aunque, según recoge AP, el presidente electo argentino cree que Kirchner «en lugar de salir por la puerta grande, elige salir por la puerta chica. Cada cosa que ella cree que hace en perjuicio de nuestro gobierno, lo está haciendo en perjuicio de todos los argentinos». Macri lo comentó en la presentación de su futuro gabinete del Jardín Botánico de Buenos Aires este miércoles.

Qué son los fondos buitre

Los fondos 'buitre' en realidad son fondos de capital de riesgo o fondos de inversión libre y consisten en la compra de deuda a una entidad o incluso a un Estado que se encuentra en una situación de debilidad o de proximidad a la quiebra.

En el caso de Argentina los fondos 'buitre' adquirieron una porción de la deuda pública externa a precio muy bajo de hasta el 20 por ciento de su valor nominal e intentaron que les pagaran cuando explotó la crisis económica de 2001.

El nombre de los fondos procede de una frase que fue pronunciada por la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en una disputa con uno de los fondos que acabó con el secuestro de la Fragata Libertad de la Armada argentina en un puerto extranjero. «Los buitres son las aves que comienzan a volar sobre los muertos; los fondos buitre sobrevuelan sobre países endeudados y en 'default'. Son depredadores sociales globales», dijo la mandataria.

Los fondos 'buitre' han impuesto sobre Argentina 28 embargos desde 2001. El país incumplió en 2001 las obligaciones del servicio de deuda por importe de 95.000 millones de dólares. Posteriormente, en 2005, el país ofreció a sus acreedores un canje por bonos de valor inferior, oferta que repitió en 2010. Argentina logró con estas propuestas acuerdos que cubrían el 92 por ciento de su deuda, pero fue rechazada por los inversores, que exigieron al país austral el pago íntegro de la deuda.

En noviembre de 2012, la Corte Federal de Nueva York dictaminó la obligación de Argentina de abonar los 1.330 millones de dólares que adeuda a los 'hedge funds' que rehusaron reestructurar sus bonos argentinos en cartera tras la quiebra del país austral en 2001.

«Argentina tiene que pagarle a los demandantes el cien por cien de esos 1.330 millones al mismo tiempo o antes de que les pague a los tenedores de bonos reestructurados», indicó el juez federal Thomas Griesa en su sentencia de noviembre de 2012.

Argentina apeló la decisión ante la Corte Suprema de Estados Unidos con el acompañamiento de los Gobiernos de Dilma Rousseff (Brasil) y Enrique Peña Nieto (México), de la Cámara de Comercio americana de Argentina y del Premio Nobel en Economía Joseph Stiglitz.

En junio de 2013, en un escrito del Gobierno de Estados Unidos de la Cámara de Apelaciones dijo que la interpretación de Griesa «podría permitir a un solo acreedor frustrar la aplicación de un plan de reestructuración con apoyo internacional, y con ello socavar las décadas de esfuerzos que Estados Unidos ha gastado, para promover un sistema de cooperación y resolución de las crisis de deuda soberana».