Una militante socialista brasileña bajo un cartel contra la guerra en Porto Alegre. AP

Lula da Silva quiere llevar a Davos el mensaje social del Foro de Porto Alegre

Por primera vez asistirán dos mandatarios -Lula y Chávez- a la cumbre, en cuya carta fundacional se expresa que es un espacio no partidista ni gubernamental

LIBIO PÉREZ. ENVIADO ESPECIAL. PORTO ALEGRE (BRASIL)
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Con una multitudinaria marcha por las calles del centro de Porto Alegre, ayer comenzó la tercera edición del Foro Social Mundial (FSM), que estará marcado por las protestas contra la guerra y la política exterior de Estados Unidos y sus aliados. El evento de este año reúne a más de cien mil personas de las más variadas organizaciones antiglobalización de los cinco continentes, lo que ha desatado una «crisis de crecimiento», según sus organizadores.

Por otra parte, ésta será la primera vez que asistan dos mandatarios a la cumbre, en cuya carta fundacional se expresa que el FSM es un espacio no partidista ni gubernamental. La presencia de Luiz Inacio Lula da Silva hoy y la del venezolano Hugo Chávez el próximo domingo han roto con esta tradición.

Mientras las más de ochenta mil personas se manifestaban por las calles de Porto Alegre bajo las consignas de «otro mundo posible» y contra la guerra, en las reuniones de los miembros del Consejo Internacional del FSM -la instancia que organiza y conduce el evento- la participación de los dos gobernantes ha despertado una fuerte polémica. Nadie cuestiona que Lula esté en esta tercera edición del FSM -ya estuvo en las dos anteriores y su partido, el PT, ha sido uno de los más firmes impulsores de la iniciativa. El punto es que muchas de las organizaciones han cuestionado que Lula viaje desde Porto Alegre hacia la Cumbre de Davos, en Suiza.

El secretario de la presidencia, Luiz Dulci, se encargó de enfatizar que Lula llevará a Davos el mismo planteamiento que hará esta tarde ante miles de delegados al FSM: que su Gobierno dará prioridad a la inversión social y el desarrollo de planes para atacar la pobreza. Dulci fue enviado con anticipación a Porto Alegre para mitigar las críticas de aquellos que cuestionan que Lula vaya a Davos, donde hablará este domingo ante los 1.700 líderes mundiales que se reúnen en Suiza.

Para despejar dudas, el ministro de Desarrollo Económico y Social, Tarso Genro, explicó: «El presidente Lula va a Davos para llevar el mensaje del FSM y a reafirmar las posiciones de su Gobierno. Él es el presidente del pueblo brasileño y no puede negarse a participar en esa cumbre por prejuicios políticos».

Chávez se autoinvita

Pero la sorpresa mayor vino por cuenta de Hugo Chávez, quien sin ser invitado al FSM anunció su llegada a Porto Alegre para este domingo. El portavoz del Consejo Internacional del FSM, Roberto Savio, confirmó con cautela la llegada del presidente venezolano, pero advirtió que hay «otros espacios» para la participación de los gobiernos. «Chávez hasta puede traer ideas interesantes, pero debería participar en los foros previstos para las personalidades y autoridades», dijo el portavoz.

Muchos recordaron que en la cumbre de 2002 el presidente cubano, Fidel Castro, pidió ser invitado, pero una delegación del Consejo Internacional viajó especialmente a La Habana para explicarle por qué ello no era posible y conveniente para el espíritu del propio FSM.