La policía vigila la localidad suiza de Davos desde las montañas la víspera del comienzo del Foro Económico Mundial. EPA

Lula se convierte en el protagonista de dos foros opuestos, Davos y Porto Alegre

Se calcula que unos cinco mil manifestantes podrían acudir el sábado al paraíso montañoso suizo para participar en diversos contra-actos y protestas

ENRIQUE SERBETO/LIBIO PÉREZ. ENVIADOS ESPECIALES
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DAVOS, PORTO ALEGRE. Bajo la sombra de una posible guerra, hoy comienza en la localidad suiza de Davos el conocido Foro en el que líderes de todo el mundo se reúnen para reflexionar sobre el presente y el futuro. Todas las visiones de la globalización se dan cita en esta estación invernal.

Desde la última vez que se celebró esta reunión aquí (en 1992 se trasladó a Nueva York como señal de respeto por los atentados), el mundo ha cambiado mucho más de lo que cualquiera de los reunidos hubiera imaginado y no solamente debido a lo que se podría considerar como la globalización del terrorismo, sino también por el descrédito de los gestores empresariales provocado por ciertos escándalos financieros, la catástrofe de la Bolsa y la tormenta petrolera que se intuye. Y además, de tanto defender el libre mercado, al Forum Mundial de Davos le ha aparecido una competencia feroz, no sólo con la reunión paralelo-alternativa de Porto Alegre, sino también con los diversos contra-actos y manifestaciones previstas en este paraíso montañoso, cuya influencia social nadie puede ignorar.

Medidas de seguridad

El director administrativo de la reunión de Davos, Andre Schneider, se justificaba ayer diciendo que ni siquiera una reunión con responsables políticos y económicos del más alto nivel y originarios de casi 80 países puede encontrar todos los remedios a los desafíos que afronta el mundo. «Los problemas son tan grandes -decía- que es evidente que se necesitan diferentes puntos de vista en la búsqueda de soluciones», refiriéndose a los actos alternativos que han nacido a la sombra del Forum Mundial. Para Schneider, el mejor símbolo de la edición de este año es precisamente el nuevo presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que será el único que participe en las dos conferencias mundiales, la de Porto Alegre primero y la suiza después, y en ambas se espera que se convierta en el principal atractivo.

Las medidas de seguridad vuelven a ser la parte más destacada de esta reunión, no sólo para proteger a huéspedes como el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, o el presidente Lula, sino sobre todo porque se teme que la sombra del conflicto iraquí pueda haber caldeado el ambiente entre los sectores más radicales de los contestatarios. Hasta la ministra suiza de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, va a hacer el viaje hasta esta localidad que tiene fama de ser la ciudad más alta de Europa, para expresarle al representante norteamericano su oposición a una guerra contra Irak sin el apoyo explícito del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué esperar de los cinco mil manifestantes que se calcula que podrían acudir aquí el sábado? Por si acaso, los establecimientos señalados, como los McDonald´s, ya han decidido cerrar a pesar de que tienen que anular hasta las aquí sacrosantas fiestas de cumpleaños infantiles. Sólo por si acaso.

Al mismo tiempo, el mayor evento contra la globalización neoliberal, el Foro Social Mundial (FSM), comienza también hoy su tercera edición en Porto Alegre, en el sur de Brasil, con la presencia de Luiz Inacio Lula da Silva. La atención del Foro Social se centrará en los principales asuntos de la actualidad mundial, en especial la eventual intervención de EE.UU. en Irak, y se inaugurará con una manifestación «contra la militarización y la guerra».

Un ambiente de preparativos inundó ayer Porto Alegre, que esperaba recibir a 100.000 activistas de todo el mundo (40.000 más que el año pasado). Estos activistas, que se llaman a sí mismos representantes de la sociedad civil, agrupados en más de 5.500 Organizaciones No Gubernamentales (ONG), debatirán durante seis días sobre el «otro mundo posible» al que aspiran, el lema del Foro Social nacido en 2001 en oposición al Foro Económico.

Candido Grzybowki, organizador del evento. sostuvo que «hoy el Foro Social es mucho mayor que Davos, que continúa aferrado a una visión empresarial». Con una economía internacional debilitada, numerosos debates se centrarán en la lucha por la justicia social y económica. Esa es la bandera del más simbólico invitado, el presidente brasileño, un ex obrero metalúrgico impulsor del FSM que mañana pronunciará un discurso ante miles de militantes antiglobalización. Su presencia, sin embargo, no está exenta de polémica porque el más destacado aliado del Foro Social también va a Davos.