Leopoldo López, en el mensaje que emitió tras su traslado al domicilio desde la prisión de Ramo Verde en 2017
Leopoldo López, en el mensaje que emitió tras su traslado al domicilio desde la prisión de Ramo Verde en 2017 - Afp

Leopoldo López, cuatro años de su encarcelamiento«Leopoldo sigue siendo torturado pese a estar en casa»

El padre del líder opositor venezolano habla de la vida en arresto domiciliario de su hijo poco antes de que este domingo cumpla cuatro años privado de libertad

MadridActualizado:

A poco más de dos meses de las elecciones presidenciales convocadas por el régimen de Nicolás Maduro para el 22 de abril, uno de los opositores más destacados, el dirigente de Voluntad Popular Leopoldo López, cumplirá este domingo cuatro años privado de libertad.

El 18 de febrero de 2014, arropado por una multitud, se entregó a la Guardia Nacional Boliviariana después de que una juez, a petición de la Fiscalía, ordenar su detención por llamar a participar en una protesta que fue fuertemente reprimida y acabó con tres muertos. Los hechos desencadenaron movilizaciones en todo el país en las que perdieron la vida decenas de personas.

En 2015, en un juicio en el que no se le permitió aportar pruebas ni testigos, fue condenado a casi catorce años de prisión por instigación pública, daños a la propiedad, incendio intencional y asociación para delinquir. Pero a su abogado, a su familia y a una gran parte de los venezolanos y de la comunidad internacional no les cabe duda de que su único delito fue expresarse contra el chavismo.

Leopoldo López Gil, padre del líder opositor, durante la conversación con ABC
Leopoldo López Gil, padre del líder opositor, durante la conversación con ABC - Ignacio Gil

López salió el pasado verano de la prisión militar de Ramo Verde, donde estaba confinado, pero permanece bajo arresto domiciliario y hoy sigue «siendo torturado», denuncia desde Madrid su padre, Leopoldo López Gil, obligado a vivir en España también por problemas con el Gobierno venezolano. En su casa evita los tratos vejatorios que sufría en el centro penitenciario, como obligarle a desnudarse y bañarse con excrementos, «pero lo que no ha cambiado es el aislamiento» al que estaba sometido y «tiene un grillete que indica a su carcelero si sale del radio de su vivienda», advierte.

Se le impide comunicarse, tanto directamente como por persona interpuesta, bajo amenaza de ser «castigados él y su familia», y «no se le permite hacer público su pensamiento, que es esencial en un líder, que no puede indicar el camino a su organización ni a sus ciudadanos si no se le permite el uso de la palabra», denuncia López Gil. Según apunta, «se ha incrementado la persecución a su familia», de manera que a su esposa, Lilian Tintori –con quien hace unas semanas tuvo a Federica, su tercer hijo–, se le ha prohibido salir del país y retirado el pasaporte.

Leopoldo López también tiene restringidas las visitas, sin que haya podido recibir a sus abogados desde que está bajo arresto domiciliario, lo que «contraviene sus derechos», señala el padre. Finalmente, está sujeto, a su juicio, a «la peor de las torturas, la incertidumbre».

En ese sentido, a las pocas semanas de ser trasladado a su casa en julio, se le volvió a conducir de madrugada a Ramo Verde sin explicaciones. Allí pasó otras cuatro noches antes de ser devuelto al domicilio. Ahora «no sabe en qué momento van a volvérselo a llevar, y eso es una tortura para Lilian y el resto de la familia», señala el padre del dirigente político. «Estar en la casa es una condición mejor que estar en la cárcel, mas no van a lograr que demos gracias por una condición que no es merecida. No se puede dar gracias a nadie por impedir la libertad, que es un derecho», asegura.

Un caso que «despertó al mundo»

Cuando Leopoldo López se entregó, dijo esperar que su «encarcelamiento infame» sirviera para que los venezolanos «despertaran» y se produjera, «en paz y en democracia», el cambio que buscaba la mayoría.

Ahora, con un país bajo el yugo del Gobierno dictatorial y arrasado por la hiperinflación y la escasez de alimentos y medicinas, su padre se muestra convencido de que su «sacrificio» ha valido no solo para abrir los ojos a los venezolanos, sino que fue «clave» para alertar al mundo de la verdadera situación de la población y que hoy el régimen esté prácticamente aislado internacionalmente.

Con la vista humedecida por la emoción, se muestra «cada día más orgulloso» de su hijo y su familia, «sobre todo por haber mantenido su posición sin doblegarse» y «demostrar que es una persona íntegra que no desea otra cosa que el bienestar de su país y que está dispuesto a dar la vida por ello».