Legalizan el suicidio asistido en el estado de Washington

ANNA GRAU |
NUEVA YORK Actualizado:

Washington es desde hoy el segundo estado norteamericano que legaliza la asistencia médica para el suicidio. La nueva ley es idéntica a la que rige desde 1998 en Oregón. Permite que los enfermos terminales de 18 años o más y con sus facultades mentales intactas obtengan fármacos para acabar con su vida con prescripción médica. La ley se aplicará en el marco de los hospitales, que tienen la posibilidad de objetar. Podrían hacerlo cerca de dos tercios.

La ley se aprobó en otoño pasado por una abrumadora mayoría y en cambio ahora entra en vigor rodeada de polémica. No es lo mismo estar de acuerdo con el suicidio asistido que tener que practicarlo. La normativa de Oregón tuvo que ser reformada expresamente para regular el derecho de los médicos a la objeción.

Por un lado están los colectivos que se oponen por imperativo moral o de fe. “Pero no tiene por qué ser una cuestión religiosa”, advierte en The New York Times Julie Petersen, administradora de uno de los centros objetores, el Prosser Memorial. “La decisión es más bien un reflejo de la comunidad”. El Prosser Memorial se encuentra en un área muy rural.

Existe la posibilidad de objetar total o parcialmente, por ejemplo permitiendo que los médicos que tienen consulta privada en un hospital prescriban drogas letales a sus propios pacientes pero no a los que están ingresados en el centro. Los hospitales que objeten tendrán que redirigir a otro centro donde el suicidio asistido sí sea posible cuando un enfermo lo pida.