El laborismo de Brown alcanza sus cotas históricas más bajas

El laborismo de Brown alcanza sus cotas históricas más bajas

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AFP

El primer ministro británico, Gordon Brown, frente a la puerta de su residencia, en Downing Street

EMILI J. BLASCO

CORRESPONSAL

LONDRES. La promesa de regalar a una entidad benéfica la televisión de plasma de 40 pulgadas que se compró con dinero del contribuyente -recibió 1.020 libras (1.133 euros), la mitad del precio-, no le sirvió de nada al secretario de Estado de Justicia británico, el laborista Shahid Malik, primer musulmán en ocupar un puesto ministerial. Después de desafiar a la prensa por presentarle como el diputado que más gastos personales ha cobrado del erario público -66.827 libras (75.000 euros) en tres años-, Malik tuvo que presentar la dimisión de su cargo en el Ministerio.

Se trata de la primera víctima política del Gobierno -y es posible que no sea la última, con las ministras del Interior y de Comunidades también en el disparadero-, a raíz del escándalo de los gastos abusivos de numerosos diputados británicos. La situación está afectando especialmente a la imagen del primer ministro, Gordon Brown, y su partido. Una encuesta publicada ayer por «The Sun» otorgaba a los laboristas una intención de voto de sólo el 22 por ciento, la cifra más baja nunca registrada por ese partido en los sondeos.

Aunque la polémica también afecta a los conservadores, que igualmente han experimentado un descenso demoscópico en la última semana. La encuesta de «The Sun» les adjudicaba el 41 por ciento de los votos, lo que supondría una abultada mayoría en caso de que ahora se celebraran las elecciones generales previstas para dentro de un año.

De todos modos, está por ver cuál será la reacción popular en las europeas. Podría haber un voto de castigo contra las formaciones mayoritarias y suponer un incremento del apoyo a partidos marginales, como el conservador populista o el derechista radical.

La ministra vituperada

La cólera ciudadana, palpable en las conversaciones de la calle, ha quedado también registrada ante las cámaras. El público de un programa de debate político de la BBC abucheó varias veces a la ministra de Vivienda, Margaret Beckett, y al ex líder liberal-demócrata Menzies Campbell.

El caso del secretario de Estado de Justicia -sigue a la suspensión de un diputado laborista y la dimisión de un ayudante de Cameron- ha sido el último destapado por «The Daily Telegraph», que lleva una semana publicando los detalles de las facturas de los diputados, obtenidas a través de una filtración. Malik cobró gastos relativos a una silla de masaje (730 libras), altavoces de alta definición (240 libras) y un aparato de vídeo (250 libras), entre otros.

Lo que ha motivado su cese, no obstante, es la gestión de sus viviendas. Mientras con todo el dinero reclamado se estaba montando una casa en Londres (domicilio que calificaba de segunda residencia, para la que los diputados pueden solicitar ayudas), en el piso de su circunscripción electoral (catalogada por Malik como primera residencia, por lo que los gastos eran de su bolsillo) pagaba un alquiler por debajo del mercado. Si en todo lo anterior se pudo ajustar a las normas del Parlamento, en esto último pudo romper el código de conducta ministerial. El alquiler, de unos 500 euros al mes por un piso de tres habitaciones se lo pagaba a un casero con antecedentes mafiosos.

Horas después de que el «Daily Mail» anunciara una campaña para presentar denuncias contra los diputados que más se han aprovechado, Scotland Yard y la Fiscalía anunciaron que investigarán las cuentas de los diputados sobre los que se expresen quejas formales.