Keiko Fujimori, en la Sala Penal Nacional de Perú
Keiko Fujimori, en la Sala Penal Nacional de Perú - EFE

Un juez ordena que Keiko Fujimori vaya a prisión preventiva durante 36 meses

La Fiscalía prueba que lavó dinero de la constructora Odebrecht para su campaña política

LimaActualizado:

Keiko Sofía Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, ha sido condenada a tres años de cárcel por el juez Richard Concepción Carhuancho. El magistrado señaló en su auto que la condenada es «la líder de una organización criminal» que lavó dinero, amenazó a testigos y obstaculizó la acción de la Justicia en el denominado caso Odebrecht, que también ha salpicado a los expresidentes Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski.

El juez considera que existe «sospecha grave de la participación de Keiko Fujimori Higuchi en la organización formada dentro de Fuerza Popular para cometer lavado de activos», agregó en su fallo, que leyó durante más de siete horas.

Keiko, que estuvo a punto de ser en 2016 presidenta de Perú por apenas un puñado de votos, ha pasado en apenas tres años de ser la mayor líder de la oposición del país a dormir en un calabozo, como primer destino rumbo a la cárcel, debido a la diligente labor del fiscal José Domingo Pérez. Este magistrado lleva investigando desde el pasado año a los políticos que recibieron dinero de la empresa constructora brasileña Odebrecht .

A la salida del juzgado, Pérez declaró hoy que «lo único que voy a indicar el día de hoy es que lo que ha venido ocurriendo, lo que ustedes han presenciado, debe llamar a la reflexión sobre la continuidad de Pedro Chávarry (su jefe máximo) como fiscal de la nación».

El pasado 10 de octubre, Keiko Sofía Fujimori, de 43 años, fue detenida de manera preventiva porque se alegaba que su entorno obstaculizaba la Justicia, al amedrentar a los testigos protegidos que han declarado ante la Fiscalía, entidad que la acusa de haber lavado 1,2 millones de dólares que recibió de la empresa brasileña, Odebrecht, en la campaña presidencial del 2011.

Un semana después, la hija de Fujimori fue liberada, pero de manera casi inmediata la Fiscalía solicitó prisión preventiva para ella y para su círculo político más cercano. El comienzo del juicio comenzó hace una semana llamó la atención de los peruanos, que siguen los incidentes del juicio a Keiko Fujimori en los hogares e, incluso en los centros de trabajo.

Según la investigación del fiscal Pérez, el partido Fuerza Popular presidido por Keiko, tuvo una contabilidad paralela donde lavó más de un millón de dólares que recibió de Odebrecht, y que luego imputó a una serie de asistentes «fantasmas» que acudían a supuestas reuniones para recaudar fondos. Además, se suplantó a 114 personas como donantes del partido fujimorista, cuyos aportes ascenderían a cerca de 650.000 dólares.

Entre las pruebas que citó ayer el juez peruano figuran varios testimonios de «colaboradores eficaces» entre los que hay un congresista de Fuerza Popular, quien incluso entregó su teléfono móvil como prueba de que el partido de Keiko montó un complot para que los congresistas que dirige –y que son la bancada mayoritaria en el Parlamento– intentaron acabar profesionalmente con el fiscal encargado de la investigación, José Domingo Pérez.

Un referente en Perú

En un país donde todos los expresidentes desde el 2001 hasta nuestros días han sido acusados de corrupción, los peruanos han entronizado entre sus personajes favoritos al fiscal José Domingo Pérez y al magistrado Richard Concepción Carhuancho, quienes ahora se han convertido en personajes populares, a quienes les dedican memes, poemas y canciones de amor.

«No se está criminalizando a la formación política. Una cosa es el partido y otra la organización criminal de facto que se ha enquistado dentro de él», señaló el juez peruano.

En este proceso, además de Fujimori, se investiga a diez personas, en el que se encuentran sus colaboradores más cercanos como Ana Herz de Vega, Pier Figari, Vicente Silva Cheza, y Carmela Paucara, junto a los jefes de la campaña presidencial del 2011: Augusto Bedoya y Jaime Yoshiyama y cinco personas más, a quienes se acusa de ser falsos aportantes a su campaña.

Difícil relación con su padre

En una entrevista con ABC, la periodista de «La república» Rosa María Palacios, cuenta que el ingreso de Keiko Sofía y Kenji Gerardo en la política se debió a un intento para liberar a su padre. «En Chile, su papá le dijo a Keiko, abandonas tus proyectos, la docencia y te dedicas a la política. Lo que no queda claro aún es que pasó entre padre e hija durante el 2009 y 2011, para que ella quiera ser presidenta y cortara con su padre, no solo en los delitos que se cometieron en su Gobierno sino en que dejo de visitarlo en la cárcel», indicó Palacios.

En 2011, Keiko Sofía era la candidata presidencial favorita de los empresarios peruanos frente Ollanta Humala, el candidato apoyado por el chavismo y el entonces presidente de Brasil, Luis Inázio Lula da Silva. Tras ser derrotada, Fujimori, volvió a postularse en 2016 para la Presidencia y volvió a perder frente a Pedro Pablo Kuczynski por más de 40.000 votos. Pese a todo, obtuvo la mayoría en el Congreso, con 73 de los por 130 diputado.

En marzo de este año, Kuczynski renuncia a la presidencia, al verse acorralado por las revelaciones de sus lazos con Odebrecht y de que buscaba manipular los votos de su segundo pedido de destitución en el Congreso a cambio de prebendas.

La derrota del 2016, según Rosa María Palacios, nunca fue superada por Keiko Sofía quien «tuvo una pataleta olímpica por no ganar las elecciones y se dedicó a bombardear al entonces presidente, Pedro Pablo Kuczynski, y no se detuvo hasta que forzó su renuncia, para luego ordenar el retiro de su hermano Kenji Gerardo del congreso».

Al estilo de la mejor serie de Netflix, la saga de los Fujimori, Alberto, el padre, y sus hijos Kenji Gerardo e hija Keiko Sofía, continuará sacudiendo a Perú. El desenlace aún es un enigma.