Dilma Rousseff junto a Lula da Silva, su predecesor y padrino político
Dilma Rousseff junto a Lula da Silva, su predecesor y padrino político - EFE

Lula y Rousseff acusados de corrupción en el caso de Petrobras

Se trata del sexto proceso contra Lula, que cumple pena de 12 años de cárcel

Corresponsal en Sao PabloActualizado:

Los expresidentes brasileños Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff y otros importantes exdirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), se enfrentarán a un nuevo juicio por asociación ilícita en un caso de corrupción vinculado a la petrolera estatal Petrobras. Será una nueva acción contra Lula, preso desde abril, y la primera que puede llevar a la cárcel a Rousseff.

El juez Vallisney de Souza Oliveira, de una corte de Brasilia, aceptó una denuncia de la Fiscalía contra los exmandatarios y los antiguos dirigentes petistas, los exministros Antonio Palocci, Paulo Bernardo y Guido Mantega, el extesorero Joao Vaccari Neto y la actual presidenta del partido, Gleisi Hoffman. La denuncia coloca en el centro de las acusaciones a Rousseff, que fue destituida por el Congreso sin que se le pruebe crimen de responsabilidad en ninguno de los procesos contra su partido.

Según la denuncia, que la golpea duramente, Rousseff estaría en el centro de los crímenes en Petrobras, acusada por organización criminal, corrupción pasiva y blanqueo de fondos, en una trama en que su grupo habría recibido un total equivalente a 342 millones de euros en sobornos. Se trata también del sexto proceso contra Lula –que ya cumple pena de 12 años de cárcel–, pero el primero en que no es protagonista.

La denuncia, presentada en 2017 por el entonces fiscal Rodrigo Janot, aguardaba análisis en la Corte Suprema, que decidió enviarla al juez. Según la denuncia, que informa tener pruebas, los investigados cometieron «diversos delitos contra la administración pública» entre 2012 y 2016. Representantes de los acusados informaron que la denuncia no tiene documentos que comprueben los crímenes.

El PT, por su parte, difundió una nota cuestionando el nuevo proceso como «resultado de un delirio» y parte de una «persecución judicial iniciada contra el expresidente en 2016», sin documentos ni imágenes de maletas de dinero, refiriéndose a políticos de otros partidos que no han sido denunciados pese a pruebas reveladas en la prensa, entre ellos, el actual presidente Michel Temer. En otro documento, Rousseff reclamó de nunca haber sido «interrogada por las autoridades policiales o judiciales sobre las acusaciones que le son hechas» y afirmó que se trata de un nuevo intento de criminalizar a su partido.

El partido de Lula, que perdió las elecciones presidenciales y registró su peor resultado electoral en 15 años, debe ser blanco del mandatario electo, Jair Bolsonaro, que ha nombrado como ministro de justicia y jefe de la Policía Federal, a Sergio Moro, el juez que lideró la operación anticorrupción y llevó a Lula a la prisión.