El jefe del Estado Mayor saliente apuesta por reducir las tropas

Pace tiene previsto darle su consejo a Bush en persona en una reunión que tendrá lugar el mes que vieneAFPUn sargento estadounidense destinado en Irak lee la Biblia durante un descansoA. GRAUNUEVA

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Pace tiene previsto darle su consejo a Bush en persona en una reunión que tendrá lugar el mes que viene

AFP

Un sargento estadounidense destinado en Irak lee la Biblia durante un descanso

A. GRAU

NUEVA YORK. La cúpula política, militar y hasta de los servicios secretos americanos le están cogiendo el gusto a decirse lo que piensan a través de la Prensa.

Ayer era el diario «Los Angeles Times» el que abría su edición con la noticia de que el jefe del Estado Mayor, Peter Pace, es partidario de reducir a la mitad las tropas estadounidenses en Irak durante los próximos meses. De los 162.000 soldados que hay ahora, el general Peter Pace los dejaría en menos de 100.000.

Este es su regalo de despedida al presidente Bush antes de ser relevado como jefe del Estado Mayor el próximo mes por el actual jefe de la Armada, el almirante Michael Mullen.

La primicia de «Los Angeles Times» es tan fresca, que no la conocía ni Bush: Pace tiene previsto darle su consejo en persona en una reunión el mes que viene. No se sabe si antes o después de que el general David Patraeus presente ante el Congreso su informe de situación en Irak.

Se da por hecho que Patraeus defenderá su propio estilo de campaña iraquí, contando mucho más con la realidad humana sobre el terreno que la ciega línea dura del ya lejano Donald Rumsfeld. Pero, por eso mismo, con más probabilidades de éxito, militar por lo menos, y con posibles expectativas de permanecer hasta diez años en la antigua Mesopotamia.

En el núcleo duro de la Casa Blanca se podría estar barajando «volver» a los efectivos que había antes del último incremento, es decir, quedarse en unos 134.000. Entre un tercio más y el doble de lo que sugiere Pace.

Aunque la misma Hillary Clinton ha admitido avances en positivo desde que es Patraeus el que está al frente del contingente americano en Irak, no está nada claro que la estabilización militar acompañe a la política. Pero Pace no entra, por lo menos de momento, en este debate. Ni siquiera prefigura uno u otro desenlace final de la guerra. Su punto de vista -que asegura que es compartido por el secretario de Defensa, Robert Gates- es que mantener tantos efectivos tanto tiempo en Irak debilita al Ejército estadounidense para hacer frente a cualquier otro tipo de amenaza. Sea una contienda bélica distinta, sea una emergencia nacional de gran calibre, como la que hace dos años planteó el huracán Katrina.

Escenas tercermundistas

Entonces los ciudadanos americanos asistieron atónitos a escenas de su propio país que parecían más propias del Tercer Mundo: casas destruidas, calles inundadas y gentes y más gentes a merced de los elementos, y teniendo que aceptar la ayuda internacional para socorrerlos. Porque todo el pescado estaba en el asador de Irak.

El máximo responsable militar estadounidense sostiene además que para mantener una presencia tan intensa y tan prolongada en Irak, los soldados carecen de períodos de descanso adecuados, e incluso, a veces, del debido entrenamiento.