El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini
El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini - EFE

Italia endurece las medidas contra la inmigración

Mientras la oposición critica el decreto, Matteo Salvini exulta: «Un paso adelante para que Italia sea más segura»

Corresponsal en RomaActualizado:

«Italia ha dado un paso adelante para ser un país más seguro». Así de eufórico se mostró el vicepresidente del gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, al celebrar el apoyo al llamado «decreto Salvini», aprobado por unanimidad en el Consejo de ministros. El texto, que deberá convertirse en ley en el Parlamento y recibir el visto bueno del presidente de la República, introduce medidas muy restrictivas para los solicitantes de asilo, facilita la expatriación de los prófugos y limita la protección a los inmigrantes con situación vulnerable. Por ejemplo, «si un inmigrante que ha pedido asilo es considerado peligroso, será conducido a uno de los cinco centros de permanencia para la repatriación (CPR), y se inicia el proceso para la expulsión», explicó Matteo Salvini. Muy llamativa es también la posibilidad de retener a los inmigrantes, tras desembarcar, en los centros de identificación (hotspot) durante 30 días, extensibles hasta 180 –actualmente eran solamente 3 días-, para ser identificados y eventualmente proceder a su repatriación.

Adiós a la protección humanitaria

En el «decreto Salvini» la protección humanitaria prácticamente desaparece. En su lugar se introduce el «permiso de residencia temporal», subordinado a seis diferentes situaciones de crisis personal, entre ellas excepcionales calamidades naturales del país de origen, violencias domésticas y curas médicas.

La futura ley amplía muchísimo el elenco de delitos por los que será posible negar o revocar la protección internacional, incluyendo entre otros delitos la violencia sexual, el tráfico de drogas, robo, extorsión y violencia o amenaza a un funcionario publico.

El «decreto Salvini» incluye también un endurecimiento de ciertas medidas sobre seguridad pública. Así, se prevé ampliar el control para evitar la violencia de género, mientras con el fin de prevenir el terrorismo se vigilarán más los datos quienes alquilen coches y furgones.

Se endurecen también de forma muy significativa la sanciones –incluso con cárcel hasta 4 años y multa- para quienes promuevan u organicen la invasión de terrenos o edificios. Con ello se pretende cortar de raíz las ocupaciones abusivas de casas que se está convirtiendo en un fenómeno explosivo.

Críticas al «decreto Salvini»

Algunos miembros de la Iglesia y organizaciones humanitarias, como Médicos sin fronteras, critican el decreto por considerar que «parece orientado a desmantelar aún más el sistema de acogida italiano, ya de por sí frágil y precario, y a prolongar la detención administrativa de personas que no han cometido ningún delito». Maurizio Martina, secretario del Partido Democrático, centro izquierda, sostiene que «se aumentará la inseguridad y habrá más clandestinidad, al tiempo que habrá menos derechos y menos deberes, lo que supone un riesgo para el país».

Una vez que el decreto se convierta en ley, la Unión Europea examinará el texto para verificar su compatibilidad con las reglas de la UE sobre asilo.