EpaEl jefe de la delegación israelí, Mordechai Yedid, aseguró tan sólo horas antes de anunciar que abandonaban Durban que tal decisión se tomaría hoy

EE.UU. e Israel se retiran de Durban y confirman el fiasco de la Cumbre por el problema de Oriente Medio

La delegación de Estados Unidos anunció ayer su retirada de la Conferencia que se celebra en Durban contra el Racismo, debido al fracaso de las delegaciones participantes para alcanzar un compromiso sobre la cuestión de la condena a Israel. Minutos después, la representación israelí, que llevaba amenazando con abandonar Durban desde el comienzo de la cumbre, hizo pública su retirada por el mismo motivo.

DURBAN, JERUSALÉN. ABC, J. Cierco, corresponsal
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La decisión de condenar o no a Israel fue ayer el tema en torno al cual volvieron a girar las numerosas negociaciones que hicieron del cuarto día de la Conferencia contra el Racismo una réplica de las tres jornadas anteriores. La delegación israelí exigía al resto de los participantes tres condiciones para no abandonar la cumbre: que no se usara en la resolución final un lenguaje de odio, que no se designara explícitamente a Israel y que el Estado judío no fuera objeto de una condena.

Sin embargo, el polémico proyecto de declaración final que presentó Noruega el domingo por la noche -en el que se califica a Israel de «Estado racista», «culpable de genocidio» contra el pueblo palestino-, que ignoraba las exigencias judías, sirvió para anticipar el fracaso ya anunciado de una cumbre que debía girar en torno a cuestiones como el racismo y la xenofobia. Las insistentes advertencias tanto del secretario general de la ONU, Koffi Annan, como del ex presidente surafricano, Nelson Mandela, para dejar al margen de las negociaciones el conflicto en Oriente Medio, no impidieron que ONG y delegaciones centraran su debate desde el inicio de la conferencia en si Israel debía o no recibir una condena internacional por genocidio.

TÉRMINOS «DETESTABLES»

En ese contexto, la delegación enviada por Estados Unidos a la cumbre hizo ayer pública su retirada de la coferencia debido a la ausencia de un compromiso sobre la cuestión israelí. El encargado de anunciar esta medida fue el secretario de Estado, Colin Powell, y lo hizo desde Washington donde precisó que Estados Unidos abandonaba ante la imposibilidad de retirar términos «detestables» utilizados contra Israel en los documentos de la conferencia.

Powell indicó que había ordenado «con tristeza» a sus representantes que regresaran «a casa», porque no es posible «combatir el racismo en una conferencia que emite declaraciones que contienen términos rencorosos, ya que esto constituye una vuelta a los tiempos en los que el sionismo se asimilaba al racismo».

Tan sólo minutos después, Israel tomaba la palabra sin engañar a nadie. Durante todo el día de ayer, distintos portavoces del Ministerio de Asuntos Exteriores, con Simón Peres a la cabeza, señalaron que no anunciarían su posible retirada de la conferencia hasta que no se pronunciara primero EE.UU.. Así fue. Dicho y hecho. Nada más conocerse de manera oficial la retirada norteamericana del polémico evento, el propio Peres, acompañado por el viceministro Michael Melchior, compareció en el Hotel Rey David de Jerusalén para confirmar un secreto a voces: el regreso inmediato de la delegación hebrea desde Suráfrica.

Peres acusó a los palestinos de «querer revivir el bloqueo a Israel, con la continuación de la Intifada y una incitación salvaje a la violencia». El jefe de la diplomacia hebrea no se olvidó de mandar su particular recado a los países islámicos que «no han querido escuchar la voz justa de Israel». Peres agradeció la actitud de EE.UU., en concreto, su retirada en protesta por el «carácter antiisraelí» del borrador de la resolución final.

Antes de que comenzara la conferencia, muchas dudas habían planeado en Israel sobre la idoneidad de enviar una delegación -aunque fuera de bajo nivel como finalmente sucedió- a Durban. Se optó por mandar a doce representantes liderados por uno de los directores generales del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mordechai Yedid.

A medida que la cumbre perdió el sentido original de su convocatoria para convertirse en un pim pam pum fuego contra Israel, creció la presión interna para que la delegación hebrea regresara a casa cuanto antes. No se quiso tomar la decisión antes que EE.UU. Para no comprometer a Washington ante terceros países. Muchas naciones europeas también demostraron su apoyo a Israel.