Los islamistas sacan músculo en Túnez
El ex primer ministro libio, Mahmudi, a su llegada a un tribunal en Túnez - afp

Los islamistas sacan músculo en Túnez

La extradición a Libia del ultimo primer ministro de Gadafi pone en ridículo al presidente tunecino, representante de los partidos laicos, y revela que el poder reposa sólo en la formación islamista Enahda

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Un presidente “tartour”, una pieza decorativa. Así califican cruelmente las redes sociales al jefe del Estado tunecino Monef Marzuki, a la hora de explicar el reparto del poder tras las elecciones democráticas entre los partidos laicos -que encabeza Marzuki- y los islamistas de Enahda, del primer ministro Hamadi Jebali.

La extradición a Libia del ex primer ministro Mahmudi, el último designado por Gadafi, que había buscado refugio en Túnez durante la guerra, ha sido no obstante una humillación innecesaria por parte de Jebali. Y una demostración palmaria de que los islamistas, autodenominados moderados, tienen allí la sartén por el mango

El comunicado de airada protesta del palacio presidencial contra la sede del gobierno por la decisión de extraditar al político libio (el presidente Marzuki, que había prometido que no extraditaría a Mahmudi, se enteró por la prensa) augura una fase de crisis entre las dos primeras instituciones de Túnez, el país que vio nacer la Primavera Árabe. Una guerra en la que a los partidos laicos, segundos en los resultados electorales y divididos, les queda poco más que el recurso al pataleo.

La decisión del primer ministro islamista tunecino de enviar a los leones al ex “premier” de Gadafi es también un favor solidario a los islamistas libios, en vísperas de las primeras elecciones post revolucionarias em ese país.