Irán cumple con el acuerdo atómico pese a las sanciones de Trump

Las dos exigencias de la república islámica son que se proteja la exportación de petróleo y se garantice la capacidad de realizar transacciones comerciales internacionales

Corresponsal en JerusalénActualizado:

Cuatro meses después de la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear y pese a la vuelta de las sanciones, Irán sigue cumpliendo con todos los puntos acordados en 2015 con el 5+1, grupo formado por EE.UU., Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania. El informe trimestral del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), documento reservado al que tuvieron acceso Reuters y Efe, confirma que la cooperación iraní es «puntual y activa» y destaca que incluso «está facilitando la aplicación del protocolo adicional». Esto significa que, aunque no lo ha ratificado, Teherán aplica el «protocolo adicional» del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP), que permite inspecciones sin aviso previo en cualquier instalación que los expertos del OIEA deseen ver.

El documento del organismo internacional, el segundo que publica desde la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, se hizo público 24 horas después de que el Líder Supremo, Alí Jamenei, expresara sus dudas sobre la capacidad del resto de firmantes de salvar el acuerdo tras la salida de EEUU. Jamenei se dirigió al presidente, Hasán Rohani, para recordarle que «no hay problema con las negociaciones y mantener el contacto con los europeos, pero debes perder la esperanza respecto a los asuntos económicos o el acuerdo nuclear». La persona con más poder del país señaló que «el acuerdo nuclear es un medio, no un objetivo, y si llegamos a la conclusión de que no sirve a nuestros intereses nacionales, podemos abandonarlo». Rohani basó sus dos victorias electorales en los beneficios que el acuerdo traería al país y la vuelta de las sanciones le ha colocado en el punto de mira de quienes confiaron en su palabra y de los sectores más radicales, que nunca confiaron en la negociación.

Las dos exigencias de la república islámica para seguir dentro del acuerdo y mantener la limitación del enriquecimiento de uranio son que se proteja la exportación de petróleo y se garantice la capacidad de realizar transacciones comerciales internacionales, pero hasta el momento el resto de países firmantes no han sido capaces de darles estas garantías y ha comenzado el éxodo de empresas ante las amenazas de Trump. Pese a las dificultades Irán no solo no ha abandonado el pacto, sino que, como recogió el informe del OIEA, cumple lo acordado y «no ha enriquecido uranio por encima del 3,67 por ciento» de pureza, un nivel en el que este combustible atómico sólo puede ser empleado para aplicaciones civiles, y no militares. El organismo internacional también aclara que los iraníes «están facilitando» la estancia de los inspectores internacionales en el país y su trabajo de control.

Corte Internacional de Justicia

Frente a los informes del OIEA y a la decisión del resto de firmantes de permanecer fieles al acuerdo, Washington defiende la desconfianza en Irán y su programa balístico como argumentos para justificar su retirada del pacto y la vuelta a las sanciones. La primera ronda de castigos, que afecta a las transacciones económicas, al comercio de oro y de ciertos metales y a la industria automovilística, entre otros sectores, entró en vigor a comienzo de mes y se espera una segunda ronda, con medidas más severas que se extienden a la venta de petróleo, en noviembre.

El Gobierno iraní se siente engañado y pone sobre la mesa los informes del OIEA para demostrar que han limitado su actividad nuclear tal y como acordaron en Viena hace tres años. La república islámica decidió llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) a la que pidió que ordene la paralización de las sanciones impuestas por Trump. Las vistas orales concluyeron con la intervención del abogado estadounidense Daniel Bethlehem, quien aseguró que Irán «mantiene en secreto documentos sobre armas nucleares», aunque no aportó pruebas sobre este tema. Trump cuenta con el apoyo de sus dos grandes aliados en Oriente Medio, Israel y Arabia Saudí, y con la vuelta de las sanciones busca presionar a Irán para frenar su expansión regional.