El Parlamento británico mantiene ayer un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del atentado

El MI5 investigará por qué no controló a Masood

Sturgeon aplaza unos días el debate separatista en solidaridad con Londres

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

La tarde en la que se produjo el atentado islamista que se cobró cuatro vidas en Londres era la misma en la que el Parlamento de Escocia iba a votar una proposición para exigir a Westminster un segundo referéndum de independencia. La votación, que el SNP iba a ganar con el apoyo de los Verdes, fue suspendida ayer en señal de respeto «por el Parlamento hermano de Westminster».

Ayer en Holyrood se sopesó retomar la votación. Pero finalmente Nicola Sturgeon ha indicado que se aplace hasta la semana que viene, en concreto hasta el martes. Lo cierto es que la unidad que está mostrando toda la nación ante la tragedia de Londres no deja en muy buen lugar el egoísmo localista de la propuesta separatista escocesa, un referéndum que solo apoyan cuatro de cada diez escoceses y que llega cuando no se han cumplido ni tres años de que los nacionalistas perdiesen el anterior por diez puntos.

El atentado ha tenido también consecuencias para el MI5, la respetada central de espionaje británica. Algunos diputados y analistas en seguridad han hecho veladas críticas al hecho de que el autor del atentado , Khalid Masood, un británico de 52 años con antecedentes, no estuviese controlado, a pesar de haber sido interrogado en su día por su proximidad con círculos yihadistas.

La ministra de Interior ha pedido de inmediato que «no se acuse» al servicio de espionaje. Sin embargo el propio MI5 asumirá una investigación interna sobre lo sucedido, al igual que hizo tras los atentados suicidas de 2005, con bombas en el metro de Londres y un autobús, y en 2013 tras el asesinato en plena calle de la capital del fusilero Lee Rigby.

Fuentes próximas al servicio de inteligencia alegan que es muy complicado prever y evitar un ataque tan individualista y poco sofisticado como el de Masood, que en principio encaja en el paradigma de lo que se ha dado en llamar «lobo solitario». Al haber actuado solo es más difícil haberlo controlado por medios electrónicos o por sus contactos con otros sospechosos.

Dominic Grieve, diputado conservador que en su día fue fiscal general, preside el comité de los Comunes que supervisa al espionaje. No parece que vaya a adoptar una actitud muy inquisitiva ante lo sucedido, porque declaró que «es casi un milagro que el Reino Unido haya escapado a un atentado en los últimos años».

Emotiva sesión

En la emotiva sesión de reapertura del Parlamento tras el atentado algunos diputados plantearon que se refuerce el protocolo de seguridad del Palacio de Westminster, incluso armando a todos los policías de sus puertas. May desestimó con suavidad esas propuestas, al menos por ahora.

La sesión constituyó una de esas raras ocasiones en que toda la Cámara vitorea las palabras del partido rival y viceversa. May, con gesto severo y ataviada de luto, y el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, de corbata negra, coincidieron en elogiar el heroísmo de la policía. «Ha dedicado la vida a servir a este país, primero como soldado de la Artillería Real y luego durante 15 años como agente del comando de protección parlamentaria y diplomática. Marido y padre, murió haciendo lo que amaba. Era un héroe en cada pulgada de su ser y nunca será olvidado», dijo en su elegía la «premier». Ha surgido ya una propuesta para que se levante un monumento en su memoria y se ha abierto una cuestación digital para ayudar a su familia, que ha recaudado cien mil libras en unas horas.

La primera ministra resaltó la doble cara de la amarga jornada del miércoles en Londres: «Vivimos lo peor de la humanidad, pero también lo mejor», señaló a modo de reconocimiento de la labor de la policía y los servicios de emergencia. Añadió que para vencer al terrorismo lo más importante es «la gente corriente», los millones de anónimos que siguen adelante con sus vidas. «El terrorismo será derrotado. No estamos asustados. No nos vencerán”, advirtió con fuerza y casi enojo. Calificó a Londres como «la más grande ciudad de la tierra» y ensalzó que mantiene su pulso.

El Gobierno no cambiará el nivel de alerta antiterrorista, situado en «severa» desde agosto de 2014, lo que significa que un atentado es «altamente probable». May explicó que subir la alarma a la cota máxima significaría que el riesgo de ataque es «inminente», cuando la Policía y el servicio de espionaje creen que no es el caso.

Labor policial

Desde junio de 2013 la labor policial ha evitado 13 atentados en el Reino Unido. En esta legislatura el Gobierno ha aumentado la dotación en la lucha antiterrorista un 13% y se ha aumentado la presencia policial en las calles tras los incidentes gravísimos de París, Niza, Bruselas y Berlín.

Las fuerzas de seguridad disponen de una relación de 3.000 sospechosos de poder cometer un atentado, la mayoría fanáticos islamistas. De ellos, 500 son objeto de vigilancia constante, pero solo un número muy reducido son controlados con presencia física de agentes, debido a los problemas presupuestarios y logísticos que plantea el abanico de posibles atacantes.