La policía turca registra la residencia del cónsul saudí en Estambul
La policía turca registra la residencia del cónsul saudí en Estambul - AFP

La investigación de Khashoggi apunta al círculo más cercano del heredero saudí

Según la inteligencia turca, al periodista comenzaron a descuartizarlo aún vivo

WashingtonActualizado:

La visita oficial de Mohammed bin Salman a España en abril ha servido a quienes investigan la desaparición del periodista Jamal Khashoggi para ubicar a los sospechosos de su muerte en el círculo más cercano del príncipe heredero saudí. En ese viaje acompañó al hijo del rey Salman y ministro de Defensa al menos uno de los 15 ciudadanos saudíes que volaron a Estambul el mismo día en que desapareció Khashoggi, de quien las autoridades turcas sospechan que fue ejecutado y desmembrado en el consulado saudí.

Maher Abdulaziz Mutreb voló el 11 de abril a Torrejón como parte de un séquito de 600 personas que acompañaba a Bin Salman, quien se reunió con el expresidente Mariano Rajoy y los Reyes. En 2007, Mutreb fue destinado como diplomático a Londres pero desde hace poco trabaja en la seguridad del príncipe heredero, y le ha acompañado en viajes a París y EE.UU., donde ha visitado la Casa Blanca y Naciones Unidas. Los investigadores turcos sospechan que otros supuestos autores del homicidio de Khashoggi viajan frecuentemente con Bin Salman, como responsables de su seguridad.

Maher Abdulaziz Mutreb voló como parte de un séquito de 600 personas que acompañaba a Bin Salman, quien se reunió con el expresidente Mariano Rajoy y los Reyes

Las imágenes de Mutreb junto a Bin Salman invalidan la coartada que el reino saudí ha ofrecido a EE.UU., que envió a Riad a su ministro de Exteriores, Mike Pompeo, a pedir explicaciones. Según dijo Bin Salman a Donald Trump en conversación telefónica, la muerte de Khashoggi podría ser responsabilidad de un grupo de militares que operaban por su cuenta. Trump ha expresado dudas sobre que el asesinato fuera ordenado por la corona saudí. «Se les considera culpables antes de que puedan probar su inocencia», dijo el presidente norteamericano.

Sin embargo, los servicios de inteligencia turcos han entregado a EE.UU. pruebas -una de ellas una grabación de sonido- que demuestran que Khashoggi fue ejecutado en el consulado saudí en Estambul, donde se le vio por última vez el 2 de octubre. Dentro fue golpeado y drogado, se le cortaron los dedos y un forense, Salah al Tubaigy, comenzó a descuartizarlo cuando aún estaba vivo en la mesa del despacho del cónsul, Mohamed al Otaibi. Los 15 sospechosos llegaron a Turquía el mismo día en que Khashoggi iba a pedir un certificado de divorcio.

En un principio, el Gobierno de Turquía filtró una lista con los nombres y fotos en el aeropuerto de los 15 sospechosos, aunque luego se supo que varios de ellos viajaron con identidades falsas. De momento los servicios de inteligencia turcos y norteamericanos han identificado a siete. Aparte de Mutreb y el forense, llegaron de Riad tres miembros de la Guardia Real, Abdulaziz Mohammed al Hawsawi, Thaar Ghaleb al Harbi y Muhammad Saad Alzahrani, y dos uniformados de la Fuerza Aérea, el mayor Waleed Abdullah al Shehri y el oficial Naif Hasan Alarifi.

Los 15 saudíes se dividieron en su regreso a Riad; una parte salió de Estambul a El Cairo y la otra a Dubái. Los investigadores turcos no han logrado saber todavía qué hicieron con el cuerpo de Khashoggi. El consulado saudí solo permitió el acceso de la policía turca el lunes (seis días después), y el despacho del cónsul había sido limpiado y pintado. Ayer, los agentes pudieron entrar en la residencia del cónsul, que el lunes voló a Riad y desde entonces ha sido relevado del puesto y se halla bajo investigación.

Ayer, los agentes pudieron entrar en la residencia del cónsul en Estambul

De todos esos detalles dio cuenta ayer el Gobierno turco a Pompeo, que se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan en Ankara. De sus reuniones previas con el rey Salman y su hijo en Riad, el secretario de Estado norteamericano dijo: «Se han comprometido a que quienes tengan que rendir cuentas lo hagan». Parecía aceptar así el máximo responsable de la diplomacia norteamericana la explicación de que la corona no sabía nada de los planes de ejecutar a Khashoggi.

Aunque Khashoggi residía en Washington, no tenía ciudadanía norteamericana, lo que explica que EE.UU. no investigue el caso. Aunque en el pasado fue alguien cercano a la familia real saudí, en años recientes se había convertido en una voz crítica que aconsejaba prudencia a la comunidad internacional en su trato con Bin Salman, responsable de medidas aperturistas como la autorización de que las mujeres puedan conducir. El 29 de septiembre participó en una conferencia en Londres en la que criticó el acercamiento entre Arabia Saudí e Israel.

Aliado de Washington

Aconsejado por su yerno, Jared Kushner, Trump ha estrechado notablemente los lazos de EE.UU. con Arabia Saudí y ha confiado en que su mediación ayude a los países suníes a poner fin al conflicto entre israelíes y palestinos. Su primera visita como presidente fue precisamente a Riad, donde participó en una cumbre tras la cual los países suníes impusieron un embargo a Qatar y EE.UU. anunció que retomaba las sanciones a Irán, el principal enemigo geoestratégico de Arabia Saudí en la zona.

«Solo espero que se aclare qué es lo que ha ocurrido», dijo ayer Trump en declaraciones a los medios en la Casa Blanca. «Arabia Saudí es un aliado muy importante para nosotros en Oriente Próximo, tenemos intereses económicos conjuntos muy fuertes». En 2017, tras la mediación de la Casa Blanca, Arabia Saudí se comprometió a adquirir 110.000 millones de dólares (95.500 millones de euros) en armas de empresas norteamericanas, de los que de momento ha pagado 14.500 millones.

Justo el día en que Pompeo llegó a Arabia Saudí, este país formalizó el pago de 100 millones de dólares prometidos a ayudar a EE.UU. a estabilizar las zonas de Siria recuperadas al Estado Islámico. Decenas de empresas y líderes políticos han cancelado su participación en una conferencia económica organizada por Riad la semana próxima y conocida comúnmente como el «Davos del desierto».