El presidente de Irán, Hasan Rohaní, durante una entrevista televisiva en Teherán
El presidente de Irán, Hasan Rohaní, durante una entrevista televisiva en Teherán - EFE

La UE intentará ayudar a las firmas que negocian con Irán

Podrán pedir compensaciones por los daños de las sanciones de Trump

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La Unión Europea anunció ayer la entrada en vigor de un paquete de medidas destinadas a limitar el impacto de las sancionesestadounidenses contra Irán, de modo que la decisión de la Administración Trump tenga el menor impacto posible en las empresas europeas. Las medidas europeas abren la puerta a la petición de compensaciones directas por daños y perjuicios que les puedan ocasionar a sus negocios con la República Islámica. Sin embargo, algunas de las más emblemáticas, como la automovilística alemana Daimler ya ha anunciado que ante la situación creada, prefiere salvaguardar sus operaciones en el mercado norteamericano y cesa su actividad en Irán.

La Unión Europea quiere enviar un mensaje no solamente a las empresas comunitarias o a Estados Unidos, sino también a Irán y a la comunidad internacional que sigue respaldando los acuerdos por los que el régimen de Teheran se comprometía a detener su programa de fabricación de armas nucleares.

La decisión de ayer pretende responder a la preocupación de las empresas europeas con negocios en Irán, para lo que Bruselas ha actualizado su legislación para declarar que las sanciones extraterritoriales y unilaterales adoptadas por Washington no tiene respaldo legal para afectar a las empresas europeas. Otra cosa es que Estados Unidos puede decidir penalizar en su territorio a las empresas que señale por no obedecer sus sanciones contra Irán.

La Unión Europea quiere garantizar a los inversores que recuperarán el daño que puedan causar esas sanciones. Fuentes europeas citadas por las agencias de prensa aseguran que «si las sanciones de Estados Unidos tienen como objetivo regular la conducta de las empresas de la Unión Europea aunque ésta no tenga relación con la legislación estadounidense son ilegítimas e ilegales». Lo que significa que alienta a las compañías comunitarias a que rechacen lo que pueda decidir Estados Unidos de sus actividades en territorio iraní, pero no pueden hacer nada por lo que respecta a las consecuencias que ello pueda tener en el mercado estadounidense. Es posible que las empresas tengan que someterse a las sanciones norteamericanas, pero la Comisión puede compensarles en virtud de una legislación conocida como «estatuto de bloqueo», que se diseñó hace casi dos décadas para el caso de que se produjese una situación similar respecto a las sanciones contra el régimen cubano.

Sin embargo, en Bruselas reconocen que su capacidad de maniobra para proteger a las empresas con intereses en el mercado estadounidense es más que limitada, por lo que la mayoría de las que se ven afectadas por esta situación concreta, están obligadas a elegir uno de los dos mundos: o quieren hacer negocios en Estados Unidos o con Irán.

Retirada del acuerdo

Esta primavera, Washington ya anunció su decisión de retirarse del pacto apoyado por el Consejo de Seguridad de la ONU y firmado además de por Estados Unidos, por los otros cuatro miembros permanentes (Rusia, China, Francia y Gran Bretaña) y Alemania. La UE invirtió grandes esfuerzos diplomáticos para lograr este acuerdo y sería un gran fracaso para Bruselas si la inesperada decisión de Donald Trump le obligase a renunciar al mismo.

Para los iraníes, este acuerdo supuso una bocanada de aire fresco después de más de una década de sanciones económicas, que sumadas a las propias caracteristicas del régimen teocrático habían aplastado la economía. Una vez que las sanciones fueron levantadas, el país vivió un periodo de optimismo e incluso se había iniciado un modesto sector turístico.