La inmigración por mar en España ha superado ya a 31 de julio la de todo 2017

Marruecos reprocha a la UE que no apoya sus «sacrificios» en el control migratorio

Madrid / RabatActualizado:

El número de inmigrantes que ha entrado en España de forma irregular por vía marítima ha superado ya al de los que lo hicieron en las mismas circunstancias a lo largo de todo 2017. Entonces fueron 22.103 según el Ministerio del Interior, que a 31 de julio ha cifrado las llegadas ligeramente por encima: 22.301. La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) dependiente de la ONU indica, por su parte, que en la misma fecha han sido 22.858, al tiempo que destaca que «solamente» en la última semana del pasado mes se registraron 1.866 llegadas ilegales al litoral español.

El cómputo de la OIM también revela que en julio accedió más inmigración a España por el Mediterráneo (7.782 personas) q ue por Italia y Grecia juntas, países que en el mismo periodo contabilizaron respectivamente 1.815 y 2.456 ingresos de hombres y mujeres que no aportaron necesaria documentación.

Las estadísticas del órgano de Naciones Unidas muestran, por tanto, que la única ruta migratoria que crece es la española, a pesar de lo cual la UE contempla este fenómeno con renovada satisfacción en tanto el dato global de entradas irregulares ha caído un 48%, de los 112.375 al término de julio de 2017 a los 57.571 identificados este año.

A Bruselas se dirigió ayer el Gobierno de Marruecos, –normalmente impermeable a comentarios y acusaciones relativas a su papel en la inmigración que alcanza el Mediterráneo Occidental– y lo hizo para decir que no se siente suficientemente respaldado UE «en los esfuerzos y sacrificios» que le supone controlar a los inmigrantes para impedirles llegar desde su territorio al comunitario.

«Nosotros como país estamos haciendo solos grandes sacrificios con nuestras posibilidades. Las cifras que circulan sobre el apoyo (financiero de la UE) no llegan al nivel del volumen de nuestro esfuerzo y de los sacrificios que realizamos», dijo el portavoz del Ejecutivo marroquí, Mustafa Jalfi, en su rueda de prensa semanal. Jafi indicó que « una cooperación (migratoria) que incluya a los países del Mediterráneo Occidental será provechosa para todos», en referencia al malestar de Rabat por que el apoyo de la UE se ha centralizado sobre todo en los Estados del Mediterráneo Oriental, principalmente Turquía.

Esta es la primera vez desde que estalló la última crisis migratoria en que el Gobierno de Rabat se pronuncia oficialmente sobre su papel ante este problema y el insuficiente respaldo recibido por parte de la UE, aunque Jalfi no quiso entrar en cifras concretas como las que se han ido filtrando los pasados días referentes a las necesidades manifestadas por Marruecos.

Ilustró con datos la presión migratoria que sufre Marruecos: en 2017 (no ofreció cifras del año actual) sus agentes de seguridad abortaron 65.000 intentos de emigración clandestina (mediante pateras o saltos a las vallas de Ceuta y Melilla), en comparación con los 32.000 de 2016.