El inicial apoyo a la guerra de Irak persigue a Hillary Clinton

En las últimas semanas desde la confirmación en enero de sus ambiciones presidenciales, Hillary Clinton está cumpliendo con uno de los rituales obligados para todo aspirante a la Casa Blanca

PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON.
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En las últimas semanas desde la confirmación en enero de sus ambiciones presidenciales, Hillary Clintonestá cumpliendo con uno de los rituales obligados para todo aspirante a la Casa Blanca: comparecer en los típicos mítines asamblearios de Iowa y New Hampshire. Jurisdicciones que tradicionalmente marcan el punto de salida del calendario de primarias y donde los candidatos se ven obligados a hacer campaña ante foros tan reducidos como inquisidores. Pero, a diferencia de los convincentes malabarismos retóricos de su esposo, la senadora se está enfrentando al problema de tener que justificar una y otra vez su voto inicial a favor del uso de la fuerza contra el régimen de Sadam.

Este fin de semana, los apuros de Hillary -similares a los de John Kerry en las presidenciales del 2004- se han vuelto a repetir durante su primera gira electoral en New Hampshire ante audiencias de simpatizantes que no han dejado de plantear de forma cordial pero crítica reproches de oportunismo, cobardía política y falta de credibilidad. Con peticiones de que la senadora repudie y se retracte formalmente de su inicial voto emitido hace cinco años a favor de la opción bélica.

Dentro de sus forzadas contestaciones, la candidata presidencial se está limitando a reconocer que existe «un gran cantidad de frustración, enfado e indignación» con la marcha del conflicto pero que «los errores son responsabilidad del presidente, que ha engañado al país y al Congreso». Repitiendo que «sabiendo lo que sabemos ahora, nunca habría votado a favor», y que la forma de terminar con esa guerra es devolver la Casa Blanca a los demócratas en las elecciones del 2008.

Para Obama, fue un error

Como contraste, Barack Obama, en estos momentos el gran rival de Hillary por la nominación presidencial del Partido Demócrata, es aplaudido con ganas en sus mítines cuando recuerda que se ha opuesto desde el principio al «trágico error» de Irak. Con la ventaja cronológica de que el carismático candidato de Illinois llegó al Senado federal hace tan sólo dos años, es decir sin la necesidad de pronunciarse sobre la resolución del octubre del 2002 a favor del uso de la fuerza en Irak, aprobada por 77 votos contra 23. Mientras que el otro conocido candidato demócrata que también votó a favor, el ex senador John Edwards, ha optado por pedir disculpas por su error. Curiosamente, la posición pacifista del afroamericano Obama ha sido atacada ni más ni menos que por el primer ministro de Australia, país con mil soldados destinados en Irak. El conservador John Howard, firme aliado de la Casa Blanca, se ha atrevido a plantear que «si yo estuviera dirigiendo Al Qaida, pondría un círculo en torno a marzo del 2008 y rezaría, tanto como pudiera, para una victoria no sólo de Obama sino de los demócratas en Estados Unidos». Por alusiones, el candidato de Illinois ha indicado que si el primer ministro australiano se encuentra tan empeñado en «luchar la buena lucha de Irak», debería enviar inmediatamente otros 20.000 soldados o abstenerse de «retórica vacía».

En este ambiente político, la Cámara de Representantes se ha embarcado en un maratoniano debate sin precedentes sobre el conflicto iraquí, en búsqueda del mayor consenso parlamentario posible para repudiar la gestión bélica de la Casa Blanca y donde podrán participar los 435 miembros de la Cámara Baja. Pese a las maniobras de bloqueo para aprobar una resolución crítica en el Senado, esta vez los demócratas en la mucho más fluida Cámara de Representantes esperan contar con el respaldo de varias decenas de diputados de la minoría conservadora para un pronunciamiento no vinculante contra los plantes de la Administración Bush de enviar 21.500 tropas adicionales a Irak.

AP

Hillary se dirige a seis mil personas en el mitin que protagonizó el domingo en Keene, New Hampshire