El «informe Peatraus» podría ser presentado ante el Congreso el próximo 11 de septiembre

A. G.WASHINGTON. El próximo 11 de septiembre podría ser la fecha elegida para que el jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general David Peatraus, presente ante el Congreso su anhelado

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A. G.

WASHINGTON. El próximo 11 de septiembre podría ser la fecha elegida para que el jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general David Peatraus, presente ante el Congreso su anhelado informe.

Lo llaman «casualidad» o «calendario», pero tampoco hacen ningún esfuerzo por buscar un momento menos dramático. Y es que en una de las pocas cosas en que republicanos y demócratas están de acuerdo, es en que todos se mueren por escuchar a Peatraus, incluso no teniendo ninguna duda de lo que va a decir.

Para los demócratas, encarna la voz de la razón frente a la fuerza bruta de Donald Rumsfeld. El recordatorio de que hasta para aplastar al enemigo de forma inmisericorde, se requiere cierta habilidad. Cierto despliegue masivo de tropas -no sólo de unidades escogidas-, y cierta capacidad de apoyarse en el ejército local, en lugar de desperdigarlo y volvérselo a encontrar en forma de insurgencia.

Peatraus, 54 años, general de tres estrellas, doctor por la Universidad de Princeton, se ha hecho famoso predicando lo contrario que Rumsfeld: como comandante de la fuerza 101 aerotransportable logró mantener la calma en Mosul, al norte de Irak, durante el primer año de invasión, ganándose el respeto de los habitantes de la zona, al garantizar su seguridad y necesidades básicas.

El misterio es si este modelo sería aplicable a todo el país. Porque, mientras para los demócratas Peatraus es la prueba viviente de que la guerra de Irak ha sido un fracaso, para los republicanos es el testigo de que aún es posible tener éxito. Que aún es posible salir de ahí sin las manos vacías.

En cualquier caso, se espera que su informe ponga énfasis en la «deslocalización» de la guerra: en aconsejar que el ejército americano se retire siempre que sea posible en favor de las fuerzas iraquíes. Justo lo que quiere todo el mundo en Washington.