Leopoldo López, en la cárcel de Ramo Verde
Leopoldo López, en la cárcel de Ramo Verde - CAPTURA VÍDEO

El infierno de los presos en Venezuela

Más de 340 personas siguen encerradas y son torturadas a diario por el represivo régimen de Maduro

CORRESPONSAL EN CARACASActualizado:

Hace unos meses había en Venezuela 590 presos políticos por la ola de protestas que se vivió en el país entre abril y agosto pasado. La última cifra oficial que maneja el Foro Penal Venezolano es de 342 personas detenidas y, según esta organización, la tendencia es que continúe reduciéndose en los próximos meses. La espectacular huida del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, y la liberación hace una semana del disidente político, Yon Goicochea, dejan claro que es difícil escapar del infierno carcelario venezolano, pero no imposible, ni siquiera en un sistema tan represivo como el de Maduro.

La represión gubernamental contra los opositores continúa con persecuciones selectivas y el allanamiento de las residencias de activistas y políticos, después de la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente. Y aunque las movilizaciones callejeras han terminado, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la temida policía política, ha continuado persiguiendo sin orden judicial a los activistas que participaron en las «guarimbas», o cortes de calles. Sin embargo, las detenciones clandestinas han disminuido por la presión de organizaciones no gubernamentales como Foro Penal Venezolano y Provea, que defienden a los que caen bajo las garras de las autoridades chavistas.

Es el sistema carcelario de la «puerta giratoria», por la que unos salen y otros entran, dice Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano, que este viernes recibió el premio Robert Kennedy Human Rights 2017, un galardón merecido. Los presos políticos en Venezuela no tienen las ventajas ni beneficios de los presos comunes. Por el contrario, sufren mayores maltratos en el ya conocido infierno que padecen en las cárceles de Venezuela. La tortura es un método recurrente para doblegar su voluntad y delatar a sus compañeros. Y no es solo física sino también, y a veces peor, psicológica.

Las duras condiciones que soportan, con palizas frecuentes, y la falta de alimentos e higiene de las cárceles minan su salud hasta el punto de que muchos de ellos acaban siendo liberados por las autoridades chavistas solo para que no mueran en prisión y pasan así a cumplir sus penas en arresto domiciliario.

«Cómo salir»

«Cuando uno entra en prisión lo primero que piensa es en cómo salir de ahí», afirma a ABC Yon Goicochea, que tras 14 meses en los sótanos del Sebin, el Helicoide, logró la libertad condicional, aunque continúa bajo un régimen de vigilancia que le obliga a presentarse semanalmente en el juzgado 21 de control de Caracas, con la prohibición de salir del país. No hay cifra exacta de los presos políticos que se han beneficiado del «arresto domiciliario. Los más famosos son la jueza María Lourdes Afiuni, el líder opositor Leopoldo López y el alcalde Antonio Ledezma, o el dirigente Carlos Graffe, que fue trasladado a su casa por sufrir problemas renales tras estar varios meses en la prisión de Ramo Verde.

Hay otros políticos como el alcalde de Barquisimeto, Alfredo Ramos, y el dirigente Gilber Caro, ambos con graves problemas de salud, que claman ahora por el arresto domiciliario para salir del infierno carcelario.