Cientos de personas se manifestaron hoy en la plaza de los Sóviets, en Kémerovo, en recuerdo de las víctimas del incendio en un centro comercial
Cientos de personas se manifestaron hoy en la plaza de los Sóviets, en Kémerovo, en recuerdo de las víctimas del incendio en un centro comercial - AFP

Increpan a Putin en las protestas por el letal incendio de Siberia

En su visita a Kémerovo, el presidente ruso afirma que los culpables «serán castigados»

CORRESPONSAL EN MOSCÚActualizado:

Por toda Rusia discurrieron hoy actos en homenaje a las 64 víctimas mortales, entre ellas 41 niños según el último parte, del letal incendio acaecido el domingo en el centro comercial y de ocio de Kémerovo (Siberia). Salvo una de las dos organizadas en Moscú, todas las concentraciones celebradas en 20 ciudades rusas fueron espontáneas.

La más larga, tensa y numerosa fue la llevada a cabo en Kémerovo (500.000 habitantes), en la Plaza de los Sóviets, que duró más de nueve horas y donde se escucharon gritos exigiendo la dimisión del presidente Vladímir Putin, y de los dirigentes locales. Fue una protesta en toda regla. Había varios miles de personas, entre ellos familiares de los fallecidos en la tragedia, y exigieron la «verdad».

Creen que el número de víctimas es superior al de las cifras oficiales. Los congregados conminaron a Putin y al gobernador de la región, Amán Tuléyev, a salir y dar explicaciones, pero no lo hicieron. Tuléyev afirmó que «ahí fuera hay solo 200 alborotadores». Él y otros responsables estaban reunidos con Putin.

El que sí dio la cara, aunque fue para caldear aún más el ambiente, fue el vicegobernador de Kémerovo, Serguéi Tsiviliov, que cometió la enorme torpeza de decirle a un hombre, que perdió a su esposa, hermana y tres hijos en el incendio, que «usted está aquí para adquirir notoriedad aprovechando la sangre». Después pidió perdón hincando una rodilla en el suelo.

Negligencia criminal

Tras haber ignorado todo el lunes lo que había pasado el domingo en Kémerovo, Putin voló a la ciudad siberiana hoy al amanecer. Nada más llegar, depositó flores junto al centro comercial, en el pequeño memorial repleto de velas, fotos de las víctimas y peluches, y después se reunió con Tuléyev, el ministro de Protección Civil; Vladímir Puchkov, y el resto de los miembros de la célula de crisis. Les dijo que lo sucedido ha sido «por negligencia criminal, por descuido».

Tras haber ignorado todo el lunes lo que había pasado el domingo en Kémerovo, Putin voló a la ciudad siberiana hoy al amanecer.

El jefe del Kremlin mantuvo también un encuentro en el depósito de cadáveres con el alcalde de la ciudad, Iliá Serediuk, y un grupo de 15 ciudadanos. Les prometió que «todos los culpables serán castigados», pero añadió que, mientras no haya finalizado la investigación y se sepa quién debe responder por la masacre, no habrá ceses. Respondía así a una pregunta de uno de los presentes en relación con la permanencia en el cargo de Tuléyev, a quien todos los analistas dan por destituido.

El presidente Putin, ante el altar de flores y peluches en memoria de las víctimas del incendio en Kémerovo
El presidente Putin, ante el altar de flores y peluches en memoria de las víctimas del incendio en Kémerovo - AFP

Los cinco detenidos por supuesta negligencia testificaron hoy ante el juez, declarándose inocentes. Contra ellos se presentaron cargos y deberán permanecer en prisión preventiva.

Por otro lado, se sigue sin saber qué fue lo que provocó el fuego. El foco parece que estaba en la zona infantil de centro comercial y podría haberse debido, según los primeras investigaciones, a la combustión de un trozo de gomaespuma, bien a causa de un cortocircuito o de alguien que lo prendió deliberadamente.

Luto nacional

Las autoridades de Kémerovo habían declarado tres días de luto en la ciudad, pero el principal opositor del Kremlin, Alexéi Navalni, dijo el lunes que «todo el mundo en Rusia exige duelo (...) el luto debe ser a nivel federal». Así que Putin se vio obligado a declarar para hoy día de duelo en todo el país.

También Navalni ha sido el convocante de una «concentración silenciosa» de duelo, hoy a las siete de la tarde en la Plaza Pushkin, a la que acudieron miles de personas y él a la cabeza. No fue totalmente silenciosa porque hubo gritos contra Putin y la corrupción reinante en el país. Las autoridades municipales de la capital, por su parte, convocaron su propio acto dos horas antes en la Plaza del Manezh, junto al Kremlin, con una afluencia de público mucho menor.