Una mujer hurga en la basura en una calle de Caracas
Una mujer hurga en la basura en una calle de Caracas - EFE

Iguanas en la «dieta Maduro»

La nueva regulación de precios hace desaparecer la carne de vaca y pollo, que es reemplazada por lagartos y palomas

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El desabastecimiento y el control de precios dejaron los mercados sin carne de res y pollo este fin de semana. Para afrontar la escasez los venezolanos comenzaron a cambiar su menú, para incluir en su dieta iguanas y aves silvestres como las palomas, como se registra en el estado petrolero del Zulia.

Ir a hacer mercado un fin de semana en Venezuela se ha convertido en un vía crucis desde que el régimen de Nicolás Maduro decidió controlar los precios de los productos básicos, especialmente en vísperas de la Navidad, siguiendo su ortodoxa manera de contener la desbocada inflación que este año cerrará con 1.000 por ciento, según analistas como Luis Vicente León, director de Datanálisis.

El víacrucis exige recorrer varios mercados para ver si se consiguen los productos de primera necesidad con los nuevos precios regulados. En muchos casos la búsqueda es infructuosa porque los productos desaparecieron de las estanterías o simplemente, «ya no quedan», como exhiben los carteles en las neveras vacías de carne y pollo en los supermercados y carnicerías.

El miércoles la Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) envió un comunicado a La Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) en la que se fijó el precio de venta al público de la carne de res.

El Sundde reguló en 38.000 bolívares (0,45 de dólar al cambio paralelo) el kilo de los cortes de lagarto con hueso, costilla y hueso rojo. Mientras que el lagarto reina, solomillo abierto, pecho, falda, papelón, paleta y el lagarto sin hueso quedó en 47.000 bolívares (0,55 de dólar), informó Carlos Albornoz, presidente de Fedenaga.

Los cortes de primera la chocozuela, la pulpa negra, muchacho redondo, ganzo, pollo de res, muchacho cuadrado se estableció en 49.000 bolívares. Los cortes más caros son los de solomillo y punta a 75.000; el de lomito quedó en 80.000 (casi 1 dólar).

En reuniones anteriores, Fedenaga había indicado que los cortes parrilleros como la punta, solomillo y lomito quedarían liberados de la regulación. Sin embargo, en esta resolución se regularon todos los cortes.

Funcionarios de la Sundde han inspeccionado carnicerías para establecer «precios justos». Esto ocasionó que la carne y el pollo desaparecieran por completo en varias carnicerías del territorio nacional.

El jefe del Sundde, William Contreras, popularmente conocido como «el terror de los comerciantes», ha intervenido la cadena de hipermercados Makro porque supuestamente «condicionaban la venta» de sus productos y alega en los medios de comunicación oficialistas que la culpa de la inflación es de los «especuladores» y los «bachaqueros» (revendedores callejeros).

Muchos comercios y franquicias han tenido que cerrar ante el azote de Contreras. Y en el caso de los carniceros estos han preferido no vender su producto a los «precios justos» como impone el Sundde porque prefieren cruzarse de brazos en lugar de vender con pérdida.

Pero el hambre aprieta y no sabe de razones. En el estado petrolero del Zulia, al occidente del país, las carnicerías decidieron vender iguanas congeladas para compensar la escasez de pollo y carne de res porque el precio del cerdo vale el doble de los cortes de la res regulada. María González contaba que su marido cazaba en los matorrales dos o tres iguanas con las que ella preparaba un guiso de lo más sabroso. «Sabe a pollo, nadie nota la diferencia», dice a ABC mientras guiña un ojo.