La Iglesia brasileña exige a Lula que proteja la Amazonia

VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSALSAO PAULO. Después de siete años sin enfrentarte a ningún Gobierno, la Confederación Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), máxima instancia eclesiástica del país, inició

Actualizado:

VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL

SAO PAULO. Después de siete años sin enfrentarte a ningún Gobierno, la Confederación Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), máxima instancia eclesiástica del país, inició el periodo de Cuaresma acusando al Estado de estar «ausente» y de ser «ineficiente» en la preservación de la selva, la vida y el sostenimiento en la Amazonia. En un documento leído la semana pasada ante la ministra del Medio Ambiente, Marina Silva, los prelados exigieron mayor responsabilidad al Gobierno.

Fraternidad herida

«En la Amazonia hay muchas situaciones en que la fraternidad es herida», afirmó el secretario de la CNBB, Obispo Odilo Scherer, citando la muerte de sindicalistas y misioneros, como la monja norteamericana Dorothy Stang, asesinada hace dos años en Pará, por luchar contra la explotación ilegal de madera que depredaban la selva. «El tema de la violencia en la Amazonia surge por la ausencia o la ineficiencia del Estado. El Estado llega después que los problemas ya están instalados», señaló Scherer. En un documento contundente, la Iglesia afirma que «el Estado ha hecho caso omiso en el cumplimiento de sus funciones», pues «dejó de regularizar tierras, fue incapaz de fiscalizar notarías e invasores y de controlar la corrupción».

El Papa Benedicto XVI, que visitará el país en mayo, apoyó en un mensaje la campaña de la CNBB, invitando a los brasileños a asumir el «compromiso» de un mayor cuidado de «los pueblos y de toda la naturaleza, en especial la de la Amazonia».

«La Campaña de Fraternidad 2007» fue lanzada por primera vez lejos de la capital, en Belém de Pará, una región a más de 2000 kilómetros de Brasilia, donde se registran muchos de los conflictos relacionados con la Amazonia, como invasiones, asesinatos, violaciones de derechos humanos y exploración ilegal de recursos naturales, como madera y piedras preciosas. Según «Greenpeace», en los últimos tres años la deforestación fue de 70.000 kilómetros cuadrados, equivalentes a un campo de fútbol perdido cada 8 segundos, o casi tres veces el territorio de la Comunidad Valenciana.

El ambientalista y secretario de la «Asociación SOS Amazonia», Miguel Scarcello, declaró a ABC que el mensaje de la Iglesia llegó en un buen momento para fortalecer esa discusión, pero que aún es poco en una región que necesita acciones más concretas, principalmente de los Gobiernos, que han hecho muy poco. «El Estado va por el camino más fácil», dijo criticando inclusive a la respetada ministra Silva, una ambientalista que ha tenido dificultades para imponerse en el Gobierno de Lula, donde la presión por la exploración de la Amazonia en nombre del desarrollo ha sido más fuerte.

Segundo exportador de soja después de Estados Unidos, Brasil no está consiguiendo controlar, por ejemplo, la invasión de ese cereal en la Amazonia. Se calcula que por lo menos 1,2 millones de hectáreas de selva ya fueron destruidas de forma irreversible por su cultivo. Un problema del que el Gobierno no sabe cómo salir, pues líderes de esa industria son aliados de Lula.

AP

Niños brasileños se encaraman a troncos en la ciudad de Paraopeas, al sur de la Amazonia