REUTERS Unos jamaicanos observaban ayer la destrucción que dejó el paso del huracán «Iván» en unos edificios de Kingston

El huracán «Iván» deja en Cuba un rastro de lluvias torrenciales e inundaciones

La costa sur del occidente de la isla soportó el impacto de grandes olas, en algunos casos de hasta seis metros de altura, equivalentes a un edificio de casi tres pisos

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO SERVICIO ESPECIAL/
Actualizado:

El huracán «Iván» abandonó Cuba ayer por la noche, tras provocar lluvias torrenciales, inundaciones y penetraciones de mar en las provincias occidentales de Pinar del Río y La Habana. La fuerza de sus vientos se sintió también en la costa oriental de México, donde se encuentran los conocidos balnearios de Cancún y Cozumel. A su paso por el Caribe se ha cobrado la vida de al menos 65 personas, ha dejado miles de damnificados y millones de euros en daños materiales.

Por fortuna para los cubanos, que esperaban en pie de guerra el paso del poderoso meteoro, un cambio de rumbo impidió que cruzara Cuba por tierra.Sin embargo, se temía que sus efectos, aunque menores de los previstos, fueran graves. Pero el ojo de «Iván el Terrible» pasó, por el mar, a través del estrecho de Yucatán.

El líder cubano, Fidel Castro, se desplazó ayer a la provincia de Pinar del Río para supervisar los preparativos para afrontar a «Iván». Cerca del 25 por ciento de la población fue evacuada. Poblados costeros como La Coloma o Punta de Carta fueron desalojados. El mayor Ernesto Huici, jefe de la Defensa Civil de la provincia, señaló que también fueron trasladadas a lugares seguros más de 55.000 cabezas de ganado y 119.000 aves, en un intento de reducir los daños a la economía, golpeada tras el paso del huracán «Charley».

El ciclón tropical mantuvo el nivel 5, el máximo de la escala Saffir-Simpson, al estar acompañado de vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora, que llegan a ser de hasta 3l5 en el núcleo, en un diámetro de 300 kilómetros. Su área de influencia alcanzaba los 550 kilómetros de distancia. Además, al trasladarse con lentitud, a 15 kilómetros por hora, se dejó sentir toda la jornada.

Al anochecer del domingo, el embate del mar fue dañino para la ciudad de Cienfuegos. Aunque no hubo precipitaciones destacables ni fuertes vientos,las olas y las penetraciones de mar afectaron al delfinario, a la carretera y las playas de la capital.

Calles vacías

Las provincias del centro al oriente de la isla, es decir desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo, comenzaban ayer a recuperar la normalidad. El resto de la isla se mantenía en estado de alerta ciclónica, ante el avance del peor fenómeno natural de los últimos 50 años. La Habana amaneció con los cielos cubiertos y paulatinamente las precipitaciones, primero intermitentes, fueron continuadas e intensas. La mayoría de los habaneros siguió las recomendaciones de Defensa Civil y permaneció en sus casas, según podía observarse por el escaso tráfico. De forma periódica se reiteraban las medidas preventivas desde coches provistos de megafonía.

La costa sur del occidente soportó el impacto de grandes olas, en algunos casos de hasta seis metros de altura, equivalentes a un edificio de casi tres pisos. Las presas estaban listas para recoger la mayor parte del agua caída, que contribuirá a paliar la gran sequía que sufre parte de la isla. Vientos de tormenta tropical, con rachas superiores a los 65 kilómetros por hora, comenzaron en la mañana para ir aumentando la velocidad conforme pasaba el día. «Es un huracán grande. No ha pasado el peligro porque va a traer vientos huracanados, lluvias intensas y lo más peligroso serán las penetraciones del mar», recordó José Rubiera, jefe de los servicios de meteorología de Cuba.