Howard Marks, en una foto tomada en 2011
Howard Marks, en una foto tomada en 2011 - AFP

Howard Marks, la muerte del narcotraficante «agradable» que se convirtió en escritor

Un cáncer de colon ha acabado con la increíble historia de «Mr. Nice», un capo del cannabis que escapó de la cárcel, convenció a un jurado de su inocencia y terminó como autor de «best-sellers»

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La historia increíble de Howard Marks, en su día uno de los narcotraficantes más grandes de Europa y finalmente autor de «best-sellers», protagonista de monólogos e incluso candidato al Parlamento británico, torció su última línea en la madrugada de este domingo, cuando un cáncer de colon inoperable terminó con su vida a los 70 años. Es el punto final de la memorable vida de «Mr. Nice» («El señor Agradable»), un relato tan digno de una película que ya tiene una a su nombre (llamada también «Mr. Nice», y rodada en 2010).

Marks, nacido en el país de Gales, pudo tener una trayectoria en el mundo de la física (probablemente brillante; se había ganado una plaza en la Universidad de Oxford), pero cambió la carrera universitaria por una vida más alejada de lo convencional y de los rigores de la ley: traficar con cannabis. Ya lo hacía a pequeña escala en la vida universitaria –solo con drogas blandas, después de que uno de sus amigos muriese por la adicción a la heroína–, pero en cuestión de poco tiempo se convirtió en uno de los narcotraficantes más importantes a nivel internacional.

La policía, tras sus pasos, le detuvo en Holanda en 1973. ¿Game over? Ni mucho menos: las leyendas acababan de empezar. Extraditado a Inglaterra y apresado en la cárcel de Brixton, se fugó no mucho después de entrar en la cárcel. Se dispararon las historias sobre su paradero y Marks utilizó hasta 40 identidades falsas para permanecer oculto a las autoridades (una de ellas era «Mr. Nice»).

La huida duró seis años y medio –en los que, confesaría después, nunca dejó de traficar– hasta que lo volvieron a atrapar, pero sería entonces cuando realizó su mayor proeza de escapismo: sus amabilísimas maneras convencieron al tribunal que le juzgaba de su inocencia, y fue exonerado de todas las penas excepto de una en la que se autoinculpó. El veredicto, tres años de cárcel de los que salió liberado temprano por haber cumplido parte de la pena antes.

El preso que daba clases de gramática

Al salir de la cárcel se mudó con su familia a Palma de Mallorca. Aunque empezó con negocios legítimos, terminó de nuevo vinculado a las drogas. Un agente de la DEA, la agencia antidroga americana, se empeñó en encontrar pruebas que le inculparan. Uno de los antiguos compañeros de Marks le grabó reconociendo numerosos delitos y le dio a las autoridades lo que buscaban. Esta vez sí, Marks fue condenado a 25 años de prisión a cumplir en Florida, previo paso por cárceles de Madrid y Barcelona.

En una cárcel con una reputación pésima y una seguridad máxima, Marks cumplió finalmente siete años de su condena. Se ganó la libertad condicional y el cariño del resto de reclusos impartiendo amables clases de gramática y filosofía; algunos le llamaban «Narco Polo», otro más de su lista infinita de motes.

Esta vez salió de la prisión para no volver. Se mudó de nuevo a Mallorca y allí escribió su autobiografía, la mencionada «Mr. Nice», que vendió un millón de copias. De ahí al estrellato: colaboraba con bandas de rock, empezó a llenar teatros ofreciendo hilarantes monólogos, se presentó a las elecciones del Parlamento británico (en 1997, con un único punto: legalizar el cannabis), escribió para periódicos y muchas cosas más.

El año pasado anunció que sufría un cáncer de colon sin solución que meses después ha termiando cumpliendo su palabra. «Mr. Nice», una figura entre lo entrañable y lo repulsivo, se ha vuelto a convertir en literatura.