La jefa ejecutiva, Carrie Lam, anuncia la suspensión de la ley de extradición
La jefa ejecutiva, Carrie Lam, anuncia la suspensión de la ley de extradición - EFE

Hong Kong suspende sin fecha la polémica ley de extradición a China

La jefa ejecutiva, Carrie Lam, cede a las protestas masivas para calmar los ánimos antes de la manifestación prevista para mañana

Enviado especial a Hong KongActualizado:

Forzado por las protestas más masivas que se recuerdan en Hong Kong, el Gobierno local ha suspendido este sábado la polémica ley de extradición a China. En una abarrotada rueda de prensa con medios venidos de todo el mundo, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, ha aplazado sin fecha el debate parlamentario de dicho proyecto de ley.

Después de que decenas de miles de personas, sobre todo jóvenes y adolescentes, bloquearan el miércoles el Parlamento enfrentándose a la Policía, Lam ha cedido finalmente a la presión popular. «Anuncio ahora que el Gobierno ha decidido suspender el ejercicio de la enmienda legislativa, reiniciar nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad para explicar mejor nuestro trabajo y escuchar diferentes opiniones de la sociedad», leyó Lam en su comparecencia, primero en cantonés y luego en inglés.

Aunque aseguró que «no tenemos intención de establecer un plazo» para tramitar el proyecto de ley, no cree que «pueda hacerse antes de final de año» porque quiere abrir un nuevo periodo de consultas públicas. La comunicación sobre la ley de extradición es uno de los aspectos que el Gobierno quiere corregir, ya que ha despertado el miedo en la sociedad hongkonesa pese a que las autoridades insistían en que solo se aplicaría a delitos violentos y se respetarían los derechos humanos. «Ha habido inexactitudes y no hemos hecho un trabajo lo suficientemente bueno para convencer a la gente», admitió Lam, quien pidió disculpas por esta gestión pero no por la represión policial de las protestas del miércoles.

Esquivando las continuas preguntas de la Prensa sobre su dimisión, defendió la labor «defensiva» de la Policía al dispersar con gases lacrimógenos el cerco del Parlamento, que se saldó con más de 80 heridos (20 de ellos agentes) y once detenidos. «La concentración del miércoles no fue pacífica y los manifestantes se enfrentaron con armas a la Policía, que trabajó muy duro para mantener el orden y se mostró comedida», justificó la jefa ejecutiva.

Con el fin de evitar más incidentes violentos como los del miércoles, que han conmocionado a una ciudad tan cívica como Hong Kong, Lam ha optado por aplazar una iniciativa que ha causado una profunda división social y ha acaparado la atención internacional. A pesar de este evidente fallo de gestión política, aseguró contar con «la comprensión y el apoyo del Gobierno central» amparándose en el principio de «un país, dos sistemas», que en teoría concede cierta autonomía a esta antigua colonia británica. Según explicó, su objetivo solo era resolver los vacíos legales que sufre Hong Kong por la falta de acuerdos de extradición con 170 países, que han impedido castigar el crimen cometido por uno de sus ciudadanos en Taiwán. Pero lo que ha conseguido es despertar el miedo entre los hongkoneses a perder sus libertades y ser juzgados en China continental, donde los tribunales están supeditados al autoritario régimen del Partido Comunista.