Sexo, mentiras y «feng shui» en Hong Kong
Los tribunales dejan sin herencia al amante de una de las mujeres más ricas de Asia, un buscavidas metido a maestro de «feng shui», al considerar que éste falsificó la firma de su testamento
PABLO M. DÍEZ
Tras una batalla legal que ha durado casi cinco años, este lunes ha concluido en Hong Kong el «caso Nina Wang», un auténtico «culebrón» judicial que ha hecho correr ríos de tinta y alimentado los programas de cotilleos en la excolonia británica. En juego ... estaba, como siempre, una astronómica fortuna: 100.000 millones de dólares de Hong Kong (más de 9.000 millones de euros).
Ese era el dinero que tenía Nina Wang, una magnate de la construcción que falleció en abril de 2007 de un cáncer de útero a la edad de 69 años. Según su última voluntad, fechada el 28 de julio de 2002, su fortuna debía ir a parar a la fundación benéfica de su empresa, Chinachem, que ella misma había creado junto a su difunto esposo, el multimillonario Teddy Wang.
Pero entonces apareció en escena Tony Chan, un «playboy» buscavidas de 51 años metido a maestro de «feng shui» que, antes de dedicarse a esta ancestral filosofía que busca la armonía entre los elementos de la Naturaleza, había sido camarero, vendedor de maquinaría, técnico de marketing y hasta exportador de piezas informáticas.
Dos décadas más joven que ella, Tony Chan había encandilado a la millonaria con sus cualidades más humanas que espirituales, hasta el punto de revelar que habían sido amantes durante los últimos 15 años. Por ese motivo, a su muerte esgrimió un testamento supuestamente firmado por Nina Wang el 16 de octubre de 2006 donde le dejaba como único heredero de su patrimonio.
Durante su litigio con la familia, los tribunales no sólo no le han dado la razón, sino que además le han procesado por, supuestamente, falsificar la firma de Nina Wang para quedarse con su fortuna. Unos cargos de los que fue acusado en mayo y por los que será juzgado el próximo mes tras pagar una fianza de 20 millones de dólares de Hong Kong (1,8 millones de euros) para quedar en libertad provisional. Una minucia porque, sólo entre 2005 y 2006, Tony Chan ganó 2.100 millones de dólares de Hong Kong (193 millones de euros), sólo por cavar agujeros en solares del grupo Chinachem, ya que durante siete años fue el asesor personal de «feng shui» de Nina Wang, una de las mujeres más ricas de Asia.
La pareja se había conocido en 1992 , cuando la empresaria le contrató para hallar a su esposo, que fue secuestrado en 1990 y dado por muerto nueve años después porque nunca se encontró su cadáver pese a que la familia pagó un rescate de 23 millones de euros. Aunque el vidente fue incapaz de resolver el rapto, inició un apasionado romance con la multimillonaria viuda siéndole infiel a su esposa, que por entonces estaba embarazada de su tercer hijo.
Curiosamente, Nina Wang también se vio envuelta en otra batalla judicial con su suegro, Wang Din Shin, por la fortuna de su marido, que ella multiplicó construyendo 300 rascacielos durante los últimos años. El mismo destino ha recorrido su testamento hasta que Tony Chan ha apurado sus últimos cartuchos legales en el Tribunal de Apelación de Hong Kong, que ha desestimado su recurso y ratificado las sentencias de dos jueces anteriores a favor de la fundación benéfica de Chinachem.
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