El hombre abrazó a su esposa y detonó la dinamita, lo que causó que él perdiera las manos
El hombre abrazó a su esposa y detonó la dinamita, lo que causó que él perdiera las manos - Diario El Potosí

Un hombre mata a su mujer con dinamita y él pierde las manos

El hombre está detenido en el hospital. El matrimonio tenía tres hijos pequeños

BOLIVIAActualizado:

Un hombre mató a su esposa y perdió ambas manos al detonar una dinamita. El suceso está siendo investigado en la región boliviana de Potosí, en el municipio de Caiza D, informó una fuente de la Fiscalía.

El hombre tomó la dinamita y «abrazó a su esposa», quien falleció como consecuencia de la explosión, dijo Choque.

Al varón le han volado las manos, está en el hospital Daniel Bracamonte, está aprehendido. «Lo lamentable es que quedan tres menores de edad en la orfandad», indicó la funcionaria.

El fiscal asignado al caso «ya está realizando todos los actuados para determinar los antecedentes del hecho», agregó.

La mujer tenía 26 años y el hombre, de unos 30 años, será imputado por el delito de feminicidio, según el diario El Potosí.

En el país se registraron 36 feminicidios durante el primer trimestre de este año, según datos de la Fiscalía General del Estado.

Bolivia tiene en vigencia desde 2013 una ley que protege a las mujeres de todo tipo de violencia y que castiga el feminicidio con treinta años de prisión, la pena máxima de la legislación boliviana.

Organizaciones defensoras de la igualdad de género han reclamado varias veces que, pese a contar con esa norma, se requieren mayores presupuestos estatales y personal capacitado para combatir con más eficacia la violencia machista.

A principios del mes, el presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó una ley que busca agilizar la Justicia y hacerla respetuosa con los derechos humanos, en especial hacia los presos y las mujeres y menores víctimas de violencia.

Para los casos de violencia machista, esta norma prevé que en un máximo de 24 horas se decreten medidas de protección a la víctima, en vez de tener que esperar días, para evitar que el agresor siga en su domicilio o su entorno.