Foto del la detención del refugiado por la Policía - REUTERS

Un refugiado sirio mata con un machete a una mujer embarazada

El atacante, que tenía antecedentes policiales, ha sido ya detenido por la Policía

El suceso ha ocurrido en Reutlingen, una ciudad al sur del país

ROSALÍA SÁNCHEZ
BERLÍNActualizado:

Sobre las 16:30 horas de ayer, la Policía de Reutlingen, en el suroeste de Alemania, recibió varias llamadas telefónicas de ciudadanos angustiados. Hablaban de confusos apuñalamientos junto a la estación de autobuses y de cuerpos ensangrentados tendidos el suelo.

Cuando el primer coche patrulla llegó al lugar de los hechos, la céntrica plaza Listplatz, encontró a un hombre aferrado a un machete de 80 centímetros y en actitud amenazante que no respondía a sus llamadas a la calma y que incluso intentó atacar a los agentes, que evitaron los golpes maniobrando a toda velocidad con el coche.

Ante esta situación, el conductor de un BMW que observaba desde el interior de su automóvil arrancó el motor y envistió al hombre del machete desde atrás, derribándolo. Los policías aprovecharon la caída, esposaron al atacante, lo inmovilizaron en el suelo y esperaron a que llegasen refuerzos.

Inmediatamente después prestaron atención a los cuerpos que yacían en el suelo siguiendo una ruta en dirección a la estación de autobuses. Una mujer embarazada había ya fallecido. Se trataba de una trabajadora que realizaba tareas de limpieza en el cercano restaurante Mangal y que, tras terminar su turno, volvía a casa. Además había dos personas heridas, otra mujer y un joven identificado como Fatih D., de 22 años, que fueron rápidamente trasladados a un hospital.

«Estaba completamente fuera de sí», relató un testigo de los hechos, «estaba discutiendo con la mujer y la cosa fue a más hasta que de alguna parte sacó un gran cuchillo y la apuñaló». «Estaba rabioso, gritaba amenazando con el machete a todo el que veía, pero no entendíamos qué decía porque no hablaba alemán», añadía una dependienta del centro comercial Kaufhoff que había presenciado el asesinato, «todo el mundo salió corriendo porque daba mucho miedo, parecía capaz de todo… y lo ví desde la ventana».

Más tarde varios vecinos comentaron que ambos habían trabajado anteriormente en el mismo restaurante y que él se había enamorado, lo que apuntaría a un crimen machista, pero ese extremo no ha sido confirmado por los investigadores.

Para la Policía de Reutlingen, una ciudad de algo más de cien mil habitantes en Baden-Wurtemberg, el detenido no era precisamente un desconocido. «El sospechoso es un solicitante de asilo procedente de Siria y de 21 años de edad», informó un rápido comunicado policial, que añadía que «tiene antecedentes policiales» en Alemania. Esta rápida identificación como refugiado responde a la polémica actuación tras la ola de robos y agresiones sexuales de la pasada Nochevieja de Colonia, cuando los responsables de comunicación de la Policía obviaron ese dato en sus primeros comunicados, lo cual fue muy criticado.

Un portavoz aclaró más tarde que «la investigación apenas ha comenzado y en estos momentos se procede a examinar el lugar de los hechos minuciosamente en busca de pruebas que permitan reconstruir lo ocurrido con mayor exactitud». El centro de Reutlingen fue cerrado al tráfico para facilitar la labor de los investigadores.

Actuó sólo

El conductor del BMW, que prestó declaración en comisaría y que responde al nombre de Alper K., es el hijo del propietario de un restaurante de Döner Kebap ante el que se cometió el crimen. Los medios locales hablaban anoche de él como de un ejemplo de colaboración ciudadana, pero la Policía no ha aclarado todavía si conocía a la víctima o al asesino. Los mismos medios informaban que el hombre sirio solicitante de asilo ha estado anteriormente involucrado en incidentes en los que ya resultaron personas lesionadas. La Policía de Reutlingen no disponía de información concreta sobre cuándo llegó a Alemania o cuándo ocurrieron los incidentes previos, puesto que había sido trasladado a la ciudad desde otro centro de acogida.

Varias fuentes policiales se esforzaron además por aclarar que el atacante, aparentemente, actuó sólo y que «es altamente probable que no haya peligro para nadie más en estos momentos». La Policía se veía en la necesidad de tranquilizar a la población, pues se trataba del tercer acto violento registrado en el sur de Alemania en una misma semana, después de que un refugiado afgano at acase con un hacha y un cuchillo de cocina a los pasajeros de un tren regional cerca de Würzburg y tras el asesinato de 9 personas el pasado viernes en Múnich a manos de un desequilibrado armado con una pistola. Alemania recibía esta noticia todavía sin haberse recuperado de las anteriores y a la misma hora en que en muchas iglesias se celebraban misas por las víctimas.

La investigación está centrada en establecer si había alguna relación personal o laboral entre la víctima y su asesino, puesto que varios testigos, además de las llamadas de emergencia a la Policía, afirmaban que estaban enfrascados en una agria discusión a gritos antes de que se produjese la agresión. «De momento, el detenido permanece bajo custodia policial acusado de resistencia a la autoridad», aclararon fuentes de la policía de Reutlingen.