Joschka Fischer, al Princesa Rania de Jordania y Colin Powell. AP

La «Hoja de ruta» se ahoga en símbolos: del Mar Rojo al Muerto en sólo tres semanas

La reconstrucción de Irak y la imposible paz de Oriente Próximo dominan la sesión especial del Foro Económico Mundial, trasladado de Davos a las costas jordanas

JUAN CIERCO. ENVIADO ESPECIAL
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SHUNEH (JORDANIA). Hace tres semanas, George W. Bush reunía a Ariel Sharón y Mahmud Abbas (más conocido como Abu Mazen) a orillas del Mar Rojo, en la ciudad jordana de Áqaba, en una cita para muchos histórica, a la postre no tanto.

Tres semanas después, el Foro Económico Mundial ha citado en otro Mar, el Muerto, a más de mil dirigentes políticos y económicos para hablar de nuevo del proceso de «paz» en Oriente Próximo y de la posguerra en Irak.

Significativos y simbólicos, en ambos casos, el nombre de los mares elegidos: el Rojo, color predominante por toda la sangre derramada en los casi tres últimos años de Intifada de Al Aqsa; el Muerto, tanto como los más de 3.300 cadáveres palestinos e israelíes enterrados sin solución de continuidad en este dramático periodo de tiempo.

Tal y como están las cosas, pese a los acuerdos parciales que se vaticinan, no sería de extrañar que la próxima cumbre, histórica o no, que se organice para tratar del insoluble conflicto entre palestinos e israelíes se celebre en otro Mar con color parecido al futuro a medio y largo plazo en la región: el Negro.

La reunión en el marco de este Foro internacional que celebran hoy los representantes del Cuarteto de Madrid en Shuneh (Colin Powell; Igor Ivanov; Koffi Annan, y George Papandreu y Javier Solana) pretende, entre otras cosas, espantar el escepticismo, por no llamarlo pesimismo, que planea sobre Israel y Palestina.Para ello, EE.UU., Rusia, la ONU y la UE estudiarán hoy las diversas fases para la aplicación inmediata de una «Hoja de ruta» que no acaba de despegar «por culpa de los extremistas y pese al ansia de paz que se observa en las sociedades israelí y palestina», palabras del Rey Abdalá II durante la sesión inaugural en la tarde de ayer.

Según fuentes diplomáticas, el «pastel» ya está repartido: Estados Unidos se ocupará de manera fundamental de la seguridad y de controlar el desmantelamiento de las colonias judías; la ONU lo hará de las medidas de carácter humanitario para la población palestina, y Europa mantendrá los contactos políticos y diplomáticos pertinentes para la reordenación de las instituciones de la ANP. Además, se ha acordado asimismo intentar atraer al proyecto de paz para la zona a Siria y el Líbano.

Negocios en Oriente Próximo

No era fácil, pese a la presencia de muchos de los más importantes empresarios o líderes económicos del mundo, hablar de negocios en Oriente Próximo con la violencia todavía desatada tanto en Israel, Cisjordania y Gaza como en Irak.

Porque no sólo de israelíes y palestinos y de su desviada «Hoja de ruta» se habla desde ayer en el Mar Muerto sino también de la reconstrucción de Irak y del desarrollo económico, político, social y cultural de toda la región.

De todo eso y de muchas más cosas sin tanta atracción mediática conversaron ayer, lo harán hoy y lo seguirán haciendo mañana, rodeados de enormes medidas de seguridad, líderes mundiales de la talla de los ya citados miembros del Cuarteto de Madrid, de Paul Bremer, administrador civil norteamericano para Irak; Simón Peres, otra vez líder del Partido Laborista; Salam Fayyad, ministro de Finanzas palestino; la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio; el presidente de Afganistán, Hamid Karzai; el secretario general de la OTAN, Lord Robertson; y el ex presidente de EE.UU., Bill Clinton. Detrás de ellos, habría que sumar mil nombres más.

Todos están a orillas del Mar Muerto. Hace tres semanas el mundo se concentraba en las orillas del Mar Rojo. Pronto quizás se citarán unos y otros junto al Mar Negro. Colores y símbolos para una paz muy lejana en Oriente Próximo.