El matrimonio Schröder, al fondo, sale de votar en su colegio de Baja Sajonia, EPA

Histórico castigo para Schröder en Baja Sajonia, que pasa a manos conservadoras

BERLÍN. RAMIRO VILLAPADIERNA, CORRESPONSAL
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Los socialdemócratas (SPD) sufrieron ayer un grave quebranto electoral ante el enérgico tirón de la Unión Democristiana, en unas elecciones en Baja Sajonia y Hesse de lúgubre efecto para el futuro de Schröder. La Unión Democristiana de Alemania habló ayer sin empacho de fecha histórica tras sendas victorias en los Estados federados de Hesse y Baja Sajonia, ambos con una larga tradición de inclinación socialdemócrata. Pese al relevante triunfo, en ambos lugares quedó la CDU ligeramente por debajo de la mayoría absoluta.

Velada fúnebre

El Partido Socialdemócrata consiguientemente vivió una velada fúnebre cuando, desde el cierre de las urnas, los resultados revelaron la pérdida de Baja Sajonia, simbólicamente grave por haber sido la lanzadera de Schröder y estar defendida por un íntimo, y el desastre en Hesse que hizo dimitir de inmediato a su jefe de filas.

En Hesse la CDU obtuvo un 49 por ciento, un aumento de 5,7 puntos, lo que le da 56 escaños; el SPD pierde 10,2 puntos y 14 escaños y queda en un 29,2, con 33 diputados; los Verdes recaban un 10 por ciento (+2,9) y 11-12 diputados y los liberales (FDP) un 7,9 (+2,8) y 9 escaños. En Baja Sajonia la CDU queda también cerca de la mayoría absoluta con 48 por ciento (+12,1) y 87-88 escaños, el SPD con 33,5 (-14,4) y 61 representantes; el FDP un 8,3 (+3,2) y 15 escaños; y los Verdes un 7,6 (+0,6) y 14 mandatarios.

Buen ambiente se percibía entre verdes y liberales, que han crecido en las dos elecciones, con alzas proporcionalmente importantes de entre 0,6 y 2,8 puntos. Tanto en Wiesbaden como en Hannover, las capitales regionales, se esperan coaliciones de gobierno de conservadores y liberales, aunque un analista de Hannover dijo a la cadena NTV que el democristiano Christian Wulff podría buscar gobernar en solitario. El presidente liberal Westerwelle, tras serios problemas internos, señaló orgulloso al conocer el resultado y dijo que «la ascensión de los liberales sigue su curso».

En la capital de Hesse, el líder socialdemócrata local y ex responsable de interior Gerhard Bökel reconoció de inmediato el fracaso y anunció su dimisión. El de la CDU y jefe de gobierno Roland Koch habló de una nueva era para la Unión. El diario Frankfurter Rundschau admitía ayer una «clara victoria de la CDU»; para el Süddeutsche Zeitung es una «victoria histórica» para la Unión. «La tierra de Schröder es ya tierra quemada», comentó el jefe de la CDU berlinesa, Frank Steffel.

Instrumentalizar la guerra

En Berlín, la presidenta de la CDU Angela Merkel recordó radiante que por segunda vez en la historia federal, Baja Sajonia, el Estado de la Volkswagen y patria chica de Schröder, revertía a la CDU. Merkel quiso personalizar el fracaso en el canciller Schröder al señalar que «instrumentalizar los miedos de la gente en relación con Irak» no rinde beneficios, en referencia a la recuperación del antibelicismo en los últimos días de campaña.

El otro hombre fuerte conservador, el bávaro Edmund Stoiber, vio el resultado como «un voto de desconfianza a los 100 días de diletantismo rojiverde en Berlín». Desde que ganaron la reelección en septiembre la coalición federal se ha visto atorada sufriendo en tan breve tiempo las mayores pérdidas de confianza que se recuerdan. La derrota de Sigmar Gabriel -llamado el pequeño Schröder- en Baja Sajonia es significativa no sólo por perder el Estado que ganó su antecesor sino por sus poco disimuladas aspiraciones mayores.

Pero el deprimido sector empresarial y comercial parece ver con buenos ojos la derrota gubernamental, según escribe Jochen Eekhoff, director del Institut für Wirtschaftspolitik, en el Handelsblatt. Una CDU fuerte estimularía al cansino gobierno y aceleraría la necesidad de reformas para desatascar una economía que crece a un 0,2 por ciento, fuese ello por colaboración, por no perder más terreno o por no tener ya nada que perder.

Trabajar con la oposición

El ministro de Economía y Trabajo y firme alternativa de canciller, Wolfgang Clement, ha propuesto ya en el fin de semana electoral una relajación de las protecciones laborales, en lo que hallará el apoyo de la CDU. El jefe de las cámaras industriales (FDI) decía ayer al Welt am Sonntag ser «optimista». Tras las elecciones «el gobierno pondrá el pie en el acelerador y la oposición cooperará».

Todo lo anterior para el caso de que no haya víctimas inmediatas en el actual gobierno de Berlín, que podrían ser sin mayor culpa los Verdes. Sin embargo el secretario general del SPD decía ayer al Berliner Zeitung que la «administración Schröder-Fischer», como la denominó, permanecerá al frente pase lo que pase.