Harry Potter y el Tratado de Niza, ¿un «no» para salvar a Europa?

E. SERBETO. DUBLÍN.
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La discusión entre el «sí» y el «no» al tratado de Niza parece haber desdibujado completamente el contenido de este texto ya aprobado por los otros 14 países miembros. Lo que se ha explicado superficialmente como la receta para manejar una Unión de 25 países, es para muchos una mezcla laberíntica de compromisos políticos que podría no ser la panacea que salve a la Europa que todos dicen defender. No es de extrañar que el Irish Times haya bromeado con tanta confusión e incertidumbre sobre el referéndum al «anunciar que después de un año de especulaciones de todo tipo, el título de la nueva novela de J.K.Rowling va a ser «Harry Potter y el Tratado de Niza»». En toda Europa se han escuchado varias voces respetadas diciendo que en realidad, el «no» irlandés salvaría a Europa de una crisis aún mayor que se producirá con la apresurada ampliación de la Unión.

Según el catedrático belga de derecho europeo Franklin Dehousse, lo que se ha previsto en el tratado de Niza para la llegada de 15 nuevos socios desigualmente vinculados a unos estándares sociales, democráticos y económicos «no será el fin del mundo, sencillamente será el comienzo del caos». Hasta la Comisión Europea ha reconocido que la situación en los países candidatos está plagada de problemas, nadie sabe como funcionará la política agrícola en 2006 y no se ha podido probar que los mecanismos establecidos en Niza puedan funcionar con 25 miembros cuando la Europa a 15 encuentra tantos obstáculos.

El diputado conservador francés Jean-Luis Burlanges ha declarado a Le Monde que un «sí» de los i/rlandeses «sería catastrófico» mientras que un segundo rechazo «podría limitar los daños» y aligerar el compromiso con el tratado de los constituyentes en la Convención Europea, cuyo presidente Valery Giscard d´Estaing tampoco ha visto nunca con simpatía los compromisos alcanzados en Niza.