Guerrilleros del ELN, en una imagen de archivo
Guerrilleros del ELN, en una imagen de archivo - Afp

El ELN, la guerrilla marxista de Colombia que se resiste a dejar las armas

Este grupo, nacido al calor de la revolución cubana e inspirado por el Che Guevara, está integrado en la actualidad por unos 1.500 combatientes

Madrid Actualizado: Guardar
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Desde la disolución de las FARC en 2017, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se mantiene como la principal guerrilla de Colombia. Con unos 1.500 combatientes activos, este grupo fundado en 1964 al amparo de Cuba e inspirada en el Che Guevara se resiste a dejar la lucha armada. Ahora las autoridades colombianas le atribuyen el atentado con vehículo bomba el pasado jueves en la Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá, que se saldó con 21 muertos y cerca de 70 heridos.

El ELN nació de la mano de intelectuales marxistas y admiradores de la revolución cubana, aunque recibió un fuerte impulso con un grupo de religiosos vinculados a la teología de la liberación, entre ellos Camilo Torres Restrepo, muerto en su primera acción armada, y el zaragozano Manuel Pérez Martínez, conocido como «el cura Pérez», que llegó a convertirse en líder de la guerrilla desde la década de los años 80 hasta su muerte por una hepatitis en 1998. Cogió el testigo su actual jefe, Nicolás Rodríguez Bautista, alias «Gabino», de 68 años e integrante del ELN desde los 14.

No obstante, esta organización tiene una estructura de mando más descentralizada que las FARC. Junto a Gabino, integran el Comando Central que dirige el ELN Israel Ramírez («Pablo Beltrán»), Eliécer Herlinton Chamorro («Antonio García»), Gustavo Aníbal Giraldo («Pablito») y Jaime Galvis Rivera («Ariel» o también «Luis Alcantuz»).

Esta guerrilla, que se financia a través del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, ha dejado a lo largo de sus más de cinco décadas de existencia miles de víctimas, entre secuestros, asesinatos selectivos y masacres.

El anterior presidente colombiano, Juan Manuel Santos, abrió hace casi dos años en Quito un proceso de negociación con el ELN con el que pretenía lograr «la paz completa», una vez que en noviembre de 2016 se había firmado el acuerdo con las FARC para su desmovilización, entrega de armas e incorporación a la vida civil de sus miembros. Sin embargo, la continuación de los secuestros y los ataques por parte del ELN han torpedeado el diálogo. De la capital ecuatoriana, la mesa de negociación se trasladó el pasado año a La Habana, pero tampoco allí pudieron avanzar.

Intensificación de la actividad del ELN

Con la toma de posesión de Iván Duque como presidente de la República, la actividad del ELN se ha intensificado. El pasado día 11 derribó un helicóptero y secuestró a sus tres tripulantes, con lo que en la actualidad tiene 16 rehenes en su poder y «se aleja cada vez más de un diálogo con el Gobierno», según el alto comisionado para la paz, Manuel Ceballos.

No es esta la primera vez que el Gobierno colombiano intenta un acuerdo de paz con el ELN. Hubo negociaciones bajo la presidencia de César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, pero siempre acabaron descarrilando.