El representante español, Ernesto Zulueta (izquierda), junto al estadounidense. REUTERS

El Grupo de Países Amigos exhorta a Chávez y a los opositores a firmar la paz

En su cuarta reunión el grupo de países que media en la crisis venezolana insistió también en la necesidad de un acuerdo electoral ante el referéndum de agosto

LUDMILA VINOGRADOFF. CORRESPONSAL
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CARACAS. Tras deliberar por separado con el Gobierno y la oposición venezolana durante dos días, el Grupo de Países Amigos (GPA) emitió ayer un comunicado en el que exhortaba a las partes en el conflicto a superar las divergencias y firmar lo más pronto posible el acuerdo de paz y electoral de cara al referéndum revocatorio presidencial previsto a partir del 19 de agosto próximo.

Por cuarta vez desde que fue creado el pasado 15 de enero se reúne el grupo de seis países para reforzar la gestión facilitadora del secretario general de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria, iniciada hace seis meses en la búsqueda de una solución pacífica, constitucional, democrática y electoral al conflicto venezolano.

Esta vez el GPA se dio cita en Caracas. Por Brasil estuvo representado por Gilberto Saboia, subsecretario de Política Bilateral; por España el subsecretario de países de la Comunidad Andina, Ernesto de Zulueta; por México el subsecretario de Estado para América Latina y el Caribe, Miguel Hakim; por Estados Unidos el subsecretario del Despartamento de Estado para Asuntos Hemisféricos, Curtis Strubble; por Chile el vicecanciller Cristian Barros y por Portugal el ministro de Asuntos Extranjeros, Joao Rocha.

En las conclusiones, el brasileño Gilberto Saboia, coordinador del grupo de amigos, resaltó la necesidad de que ambas partes «superen con voluntad las divergencias que todavía tienen. El acuerdo de paz y electoral es indispensable para restablecer la confianza y ayuda a crear las bases de la reconciliación de los venezolanos».

También destacó que el GPA se compromete a prestar cooperación para el proceso electoral. El pronunciamiento del grupo, no obstante, no satisfizo las expectativas creadas por los opositores al Gobierno de Hugo Chávez.

«Nos sentimos desprotegidos»

Por ejemplo, la internacionalista Maruja Tarre dijo que «esperaba mayor contundencia por parte de los delegados del grupo de amigos. No sabemos si va a continuar o no la mesa de negociación ahora cuando el Gobierno la quiere patear. Nos sentimos desprotegidos sin la presencia internacional».

Por su lado, el ministro de Educación, Aristóbulo Iztúriz, dijo que el Gobierno está dispuesto a firmar un acuerdo pero con la condición de eliminar la mesa de negociación y la presencia internacional y trasladar el debate al Parlamento. También acusó a la oposición de fraguar un supuesto «golpe social» con el desabastecimiento de alimentos y medicinas.

Jesús Torrealba, portavoz de la opositora Coordinadora Democrática, rechazó las acusaciones del ministro Iztúriz, alegando que el «golpe social» lo está dando el Gobierno al desmantelar a Petróleos de Venezuela con los 18.000 trabajadores despedidos y provocar la escasez de alimentos y medicinas al suspender la venta de divisas desde el 22 de enero para castigar a los empresarios por haber secundado la protesta de la reciente huelga de dos meses.

Pese a que el futuro de la mediación internacional en el conflicto no está claro, Torrealba dijo que la coordinadora opositora seguirá esperando al Gobierno a sentarse en la mesa de negociación y acuerdos.