La gran esperanza negra

NUEVA YORK. Para convertir un libro político en «best seller» hace falta sacar información confidencial sobre el Gobierno, como el periodista Bob Woodward, que desentrañase el caso Watergate

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NUEVA YORK. Para convertir un libro político en «best seller» hace falta sacar información confidencial sobre el Gobierno, como el periodista Bob Woodward, que desentrañase el caso Watergate; presentarlo ante la Asamblea General de la ONU, como hiciera Hugo Chávez con el de Noam Chomsky, o contar los vericuetos de un adulterio público, como Hillary Clinton en su biografía. Pero que lo haga un senador novato que se limita a poner por escrito su filosofía de la vida y la política es tan raro que nadie sale de su asombro.

Lo ha logrado el carismático Barack Obama, el único senador negro de EEUU, que ni siquiera lleva medio mandato en el escaño. Los críticos dicen que se trata del inusual caso de un político que sabe escribir, y eso recuerda al mítico John F. Kennedy, que antes de ser presidente ganó el Pulitzer con un libro de biografías políticas.

«La audacia de la esperanza» es una disertación filosófica con capítulos tan prosaicos como «Valores», «Oportunidad» o «Fe». Con todo lo ñoño que suene, para muchos estadounidenses supone el bálsamo que alivia las heridas de un país dividido y herido en su moral. Leyendo a Obama, muchos creen que el sueño americano sigue vivo y que él puede restituir a la sociedad la dignidad perdida entre Guantánamo y Abu Ghraib. Ese opio impreso explica que haya vendido 850.000 copias en tres semanas y que haya desplazado de la lista de ventas a veteranos como Woodward o la estrella televisiva de la derecha Bill O´Reilly hasta convertirse en el número uno de la lista de «best sellers» políticos del New York Times.

Su audacia ha evalentonado otro sueño, el de convertirse en el primer presidente negro del país. Dicen que Obama, de 45 años, es demasiado joven e inexperto como para que el electorado le confíe la comandancia en jefe en tiempos de guerra, porque incluso Kennedy, que tenía 43 cuando se presentó a las elecciones, había sido ya congresista durante seis años -Obama sólo lleva dos-. Pero con su elocuencia a lo Martin Luther King ha hecho confesar a algunos, como el columnista Ron Walters, que Estados Unidos «ansía un líder afroamericano que le dé al país la absolución por el dolor narrativo de la esclavitud y le lleve por encima de la raza a un mundo de inclusión».

El magnetismo del enjuto senador ha obligado a los libreros a llenar listas de pedido urgente e incluso ha superado en algunas de sus presentaciones las ventas que hiciese Hillary Clinton en el mismo local -la ex primera dama puso el tope de firmas en los 900-. «¿Quién es el mejor escritor afroamericano de nuestro tiempo?», preguntaba entusiasmado un lector en los comentarios seleccionados por Barnes & Noble.

POR MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL