Gorbachov se une a los manifestantes y exige a Putin que se vaya
Unos 120.000 manifestantes exigieron ayer en las calles de Moscú la salida de Putin - afp
rusia

Gorbachov se une a los manifestantes y exige a Putin que se vaya

El movimiento de protesta contra el actual régimen en Rusia se intensifica. En la concentración del sábado en Moscú participaron unos 120.000 manifestantes

corresponsal en moscú Actualizado:

Justo cuando se cumplen 20 años del momento en el que tuvo que dimitir como jefe del Estado soviético, viendo cómo el vasto imperio comunista se desmoronaba, Mijaíl Gorbachov, ha pedido al actual primer ministro ruso, Vladímir Putin, que abandone el poder sin pérdida de tiempo. Se une así a la marea de manifestantes que el sábado lanzaron a Putin la misma exigencia desde el centro de Moscú y de otras ciudades de Rusia.

Solamente en la capital salieron a la calle unas 120.000 personas, el doble de las congregadas en la manifestación del pasado día 10. Y es que el movimiento de protesta contra el pucherazo en las legislativas del 4 de diciembre y a favor de que en el país cambien realmente las cosas se intensifica.

«Aconsejaría a Vladímir Vladímirovich (Putin) que se vaya ahora mismo. Ya tuvo tres mandatos: dos como presidente y un como jefe del Gobierno, tres en total. Ya está bien», afirmó Gorbachov a la radio «Eco de Moscú». El ex presidente soviético sugirió hace poco a las autoridades rusas que vuelvan a convocar elecciones parlamentarias y dejen que discurran democráticamente y sin interferencias.

Gorbachov no es la única gran figura que toma parte activa en la denuncia del corrupto entramado que Putin levantó durante la pasada década a base de desmontar la democracia surgida tras la desintegración de la URSS. En la protesta de ayer en la avenida del Académico Sájarov de Moscú estuvieron presentes, además de políticos, intelectuales, periodistas, estrellas del espectáculo y hasta un ex ministro que hasta hace poco estaba en el Gobierno de Putin.

El ex titular de Finanzas, Alexéi Kudrin, destituido fulminantemente en septiembre por el presidente Dmitri Medvédev, al decir que no entraría en un Gobierno dirigido por éste, se dirigió a la multitud desde la tribuna. Algunos de abuchearon por su reciente vinculación al régimen, pero le dejaron intervenir. Advirtió que el país «está entrando en una seria crisis y necesita dirigentes capaces».

El conocido escritor Borís Akunin reiteró que hay que mantener vivas las movilizaciones y convocar pronto otra manifestación. En esto no hubo unanimidad porque unos se pronunciaron a favor de continuar las protestas a mediados de enero, tras la Navidad ortodoxa, mientras otros, como el líder opositor, Borís Nemtsov, estimó que es mejor hacerlo a comienzos de febrero, a un mes de las elecciones presidenciales del 4 de marzo.

Otros seis años en el poder

El candidato oficialista a esos comicios es Putin y, si logra la victoria, como indican la mayor parte de los sondeos, estaría en el poder por lo menos 6 años, que es lo que durará su mandato tras la reforma constitucional de 2008. Podría además presentarse a la reelección en 2017, perspectiva que aterroriza a la mayoría de los moscovitas, de los que solamente un 40% votaron a Rusia Unida, el partido del poder, en las legislativas del 4 de diciembre.

A la convocatoria del sábado asistieron también el magnate ruso, Mijaíl Prójorov, que también piensa presentarse a las presidenciales, y diversas estrellas de la televisión, entre ellas la polémica Ksenia Sobchak, hija del ya fallecido ex alcalde de San Petersburgo. Ella había mantenido hasta ahora una actitud favorable a Putin.

reuters
reuters

Pero el que más aplausos cosechó fue el bloguero Alexéi Navalni, el dirigente opositor en ascenso. Acaba de pasar 15 días en la cárcel por participar en una manifestación no autorizada. «Nos han robado nuestros votos y estamos aquí para exigir que nos los devuelvan», manifestó Navalni ante los presentes. Dijo no haber visto tanta gente junta en toda su vida y aseguró que «somos suficientes para lanzarnos a la toma del Kremlin (sede de la Presidencia) y la Casa Blanca (sede del Gobierno), pero no lo haremos por ahora». Alertó, no obstante, que si el poder sigue de espaldas a los deseos de la población una revolución será inevitable.

Lo mismo piensa el ex campeón de ajedrez, Gari Kaspárov, quien aseguró que en 2012 «Rusia vivirá una auténtica primavera política». Según él, «el 4 de marzo será el punto de partida de una nueva historia para nuestro país».

El encargado de enunciar los puntos de la resolución aprobada en la manifestación a mano alzada fue el ex diputado liberal, Vladímir Rizhkov. En el documento se exigen nuevas elecciones, la liberación de los presos políticos, la legalización de todos los partidos y la destitución del presidente de la Comisión Electoral Central, Vladímir Chúrov. Se pide además a la ciudadanía que no voten a Putin en los comicios de marzo.

Desde el Kremlin y el Gobierno se trataba hoy de minimizar la envergadura de la concentración. La Policía afirma que participaron solamente 29.000 personas mientras que el portavoz del primer ministro, Dmitri Peskov, sostenía que «pese a todo, la mayoría de los rusos siguen fieles a Putin». Lo cierto es que las protestas han obligado a Medvédev a acometer una reforma política que incluye un registro más sencillo y racional de los partidos políticos y el restablecimiento de las elecciones a gobernador. La oposición, sin embargo, considera tales medidas insuficientes.