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La UE, los gobiernos y las aerolíneas se acusan de provocar la crisis

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A medida que ayer se restablecía parcialmente el tráfico aéreo en la mayor parte de Europa, comenzaba en tierra la batalla política por determinar cuáles han sido las razones y las responsabilidades de la mayor crisis del transporte en tiempos de paz.

Tras seis días de bloqueo casi absoluto, Europa empezaba a remontar el vuelo. Según Eurocontrol, estaba libre de toda restricción el 75% del espacio aéreo europeo, y a partir de 22.000 pies de altitud todo el cielo estaba ya abierto. A excepción de Finlandia, donde las restricciones seguían en pie por la tarde. Se esperaba operar durante todo el día unos 13.000 vuelos, que en un martes normal llegarían a ser 28.000

En Bruselas, por su parte, las compañías aéreas han empezado a exigir compensaciones por las enormes pérdidas que han sufrido estos días, mientras que en Estrasburgo el Parlamento Europeo celebró un agrio debate en un ambiente en el que ya han surgido críticas contra la gestión de la presidencia española.

Los eurodiputados tuvieron que batallar por llegar a sus escaños como los millones de turistas y viajeros que están vagando por las estaciones de tren y de autobuses. Y a pesar de que no se esperaba que lograsen completar el quórum, ayer a mediodía eran ya más de la mitad. Aunque curándose en salud ya habían decidido que no celebrarían las votaciones previstas, la cuestión del bloqueo de viajeros no faltó en el hemiciclo.

Acusaciones «ridículas»

El presidente de la Comisión, José Manuel Barroso -que también tuvo su propio periplo para regresar del fin de semana-, consideró «injustas» y «ridículas» las acusaciones que le están lloviendo a la Unión Europea, teniendo en cuenta que «si hay un ámbito en el que las competencias son claramente de los operadores nacionales es el tráfico aéreo». Es más, el comisario de Transportes, Siim Kallas, llegó a decir que ha sido la intervención de la Comisión Europea la que ha logrado desbloquear -parcialmente- la situación a partir del lunes.

El secretario de Estado de relaciones con la UE, Diego López Garrido, también tuvo que salir al paso de las acusaciones vertidas por Francia sobre la «falta de coordinación» en la gestión de la crisis, recordando que se había celebrado un consejo de ministros de Transporte el lunes y que, en todo caso, había sido culpa de Francia que una huelga de ferroviarios disminuyese la capacidad de los transportes que atraviesan este país para resolver los problemas de los viajeros bloqueados.

Ayudas al sector

Aunque oficialmente esta gestión la tienen que hacer los gobiernos de los países miembros, las principales compañías aéreas ya han empezado a reclamar ayudas europeas para hacer frente a las millonarias pérdidas de casi una semana de cierre de la mayor parte del espacio aéreo europeo. La Comisión ha respondido que esas peticiones no han llegado todavía y que necesitará un tiempo para evaluar el efecto real de esta crisis. Pero se da por seguro que se aprobará un mecanismo parecido al que ya se utilizó después del 11-S para compensar por los perjuicios de que EE.UU. cerrase durante dos días su espacio aéreo.

La Comisión autorizará ayudas a las compañías, pero las deberán pagar los países. En este caso, las aerolíneas afirmaron en un comunicado que necesitarán un «apoyo mayor» porque han tenido que gastar enormes sumas en repatriar a miles de pasajeros atrapados en los aeropuertos. «Los gobiernos -dicen- no pueden ignorar las consecuencias económicas de sus decisiones».

Y los partidos políticos han entrado en la batalla. La popular holandesa Corien Wortmann-Kool dijo que los gobiernos se habían precipitado en la prohibición de los vuelos. El portavoz socialista, Martin Schultz, pidió que las ayudas a las compañías se gestionen «con flexibilidad». Para los verdes, el espacio debe seguir cerrado «el tiempo como sea preciso», y su representante, Michael Kramer, insistió en «potenciar el tren».