El gobierno nacionalista escocés pedirá un segundo referéndum independentista

En Irlanda, el Sinn Fein también ha aprovechado el resultado del referéndum para pedir también un cambio «drástico» en su panorama político

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Escocia vuelve a soñar con la independencia. La primera ministra escocesa Nicola Sturgeon ha aprovechado el resultado del referéndum celebrado ayer en Reino Unido para exigir una segunda consulta y ha afirmado que tal opción ya está «sobre la mesa». La líder del gobierno nacionalista ha señalado que la independencia es ahora «muy posible» y considera «inconcebible» que el gobierno del Reino Unido les pare los pies esta vez.

Par ella, «Escocia se enfrenta a salir de la Unión Europea contra su voluntad», después de que un 62% de la población escocesa haya votado a favor de la permanencia en la Unión Europea. Sturgeon asegura que tomará «todos los pasos necesarios para asegurar que se tenga en cuenta lo votado en Escocia» y así, «asegurar el puesto de Escocia en la Unión Europea». Además, se muestra optimista con que el resultado esta vez le sea favorable para sus intereses, ya que considera que mucha gente que votó no a la independencia en 2014 está reconsiderando su decisión.

El razonamiento de los separatistas escoceses es que allí ganó en la jornada de ayer el europeísmo y no quieren verse sometidos a una decisión tan dramática tomada contra su voluntad por el conjunto de los británicos. Los ex primeros ministros John Major y Tony Blair habían advertido explícitamente que el voto al Leave ponía en riesgo “la propia unidad de Gran Bretaña”.

La economía escocesa tiene un alto grado de dependencia del mercado común con el continente. Cerca de 300.000 puestos de trabajo están vinculados en Escocia -una región con 5,3 millones de habitantes- a las exportaciones al mercado común europeo.

El Brexit sólo ha sido derrotado en Escocia y en Irlanda del Norte. Precisamente allí, el Sinn Fein también ha aprovechado el resultado del referéndum para pedir un cambio «drástico» en su panorama político. «Intensificaremos nuestro caso a favor de la convocatoria de un referéndum bajo las provisiones del Acuerdo de Viernes Santo», ha recalcado a través de un comunicado el presidente del partido, Declan Kearney

En el mismo, ha apuntado que «todas las indicaciones apuntan a que los votos ingleses van a anular la voluntad democrática del pueblo de Irlanda del Norte, tanto republicanos como unionistas, católicos y protestantes, que han votado a favor de la permanencia (en la UE)».

En Inglaterra (Londres al margen) el Brexit ha ganado holgadamente y también se ha impuesto en Gales. La campaña de Cameron, basada solo en el miedo económico, sucumbe ante la pasión nacionalista de sus adversarios. Un discurso tecnocrático no ha podido con uno apasionado. Los defensores del In jamás han hablado de Europa en positivo y el propio Cameron ha reconocido en campaña que es euroescéptico. También falló el pilar laborista. El partido era nominalmente pro europeo, pero su campaña ha sido débil y errática, en especial por parte de su abúlico líder, Jeremy Corbyn, contrario a la UE a lo largo de toda su carrera y que hizo ahora una tardía conversión a regañadientes.