Maduro, en el palacio de Miraflores
Maduro, en el palacio de Miraflores - AFP

Las «geniales» ocurrencias de Maduro para dar de comer a Venezuela

El líder venezolano acumula medidas de excepción en los últimos meses para solucionar la escasez en el país, pero ninguna da resultado

Corresponsal en CaracasActualizado:

El presidente Nicolás Maduro no deja de sorprender. En sus primeros tres años, que es la mitad de su mandato de seis años, no tomó ninguna decisión que evitara el colapso de la economía derivado de la caída petrolera, la escasez de alimentos y la falta de producción nacional.

Y cuando el agua le está llegando al cuello, agobiado por el pago de la deuda externa, la sequía de las reservas internacionales, Maduro comienza a lanzar unas medidas económicas «locas» y tardías a partir de febrero de este año, que en lugar de mejorar la situación lo que han hecho es agravar la crisis y el hambre, llevando la inflación a un 700%, la escasez de alimentos y medicinas a un 80%, la recesión económica a 8% y la muerte infantil a 29 niños diarios por desnutrición y enfermedades.

Para enfrentar el hambre y aumentar la producción nacional, decretó la Emergencia Económica y el Estado de Excepción, dos veces rechazado por la Asamblea Nacional, que le permite controlar de forma absoluta todas las actividades económicas y sociales. En su régimen, que muchos llaman dictadura, el Estado y el gobierno se confunden.

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  1. Subida de la gasolina y devaluación del bolívar

    Una gasolinera de PDVSA en Caracas
    Una gasolinera de PDVSA en Caracas - Reuters

    En febrero Maduro decidió muy tarde, para ser exactos 20 años después, ajustar el precio de la gasolina con un incremento de 1.500%. También devaluar el bolívar un 300%, flexibilizando el control del cambio. El dólar preferencial pasó de 6,30 a 10 bolívares y el flotante o viajero denominado «Dicom» de 200 a 650 bolívares.

  2. «Gallineros verticales» y agricultura urbana

    Un empleado descarga pollos congelados de importación en un supermercado de Caracas
    Un empleado descarga pollos congelados de importación en un supermercado de Caracas

    Creó el Ministerio del Poder Popular para las Comunas y la Agricultura Urbana. Se trata de crear «gallineros verticales» y toda clase de animales y aves de corral en los pisos y viviendas. Es la granja en las residencias para el consumo familiar.

  3. Programa «agrícola vertical»

    Sembrar tomates, pepinos y lechugas en los balcones y ventanas de los pisos residenciales. Es el programa agrícola vertical y urbano para el consumo privado.

  4. «Soviets» para el abastecimiento

    Un hombre, después de abastecerse en un local oficial de Caracas
    Un hombre, después de abastecerse en un local oficial de Caracas - AFP

    Creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) inspirados en los antiguos «soviets» que distribuyen bolsas de comida a los censados por el partido del gobierno. Es discriminatorio y excluyente. Solo los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela tienen acceso. El 50% de la población que se beneficia se queja de que la bolsa solo les llega una vez al mes y no siempre y cada vez con menos productos.

  5. Trabajo forzoso temporal

    Decretó el trabajo forzoso, que consiste en que las empresas públicas y privadas y funcionarios están obligados a ceder a sus trabajadores para que vayan a trabajar en el campo y producir alimentos, lo cual es inconstitucional e ilegal.

  6. Militarización de la economía

    Un militar chequea el carro de la compra de una mujer en un supermercado caraqueño
    Un militar chequea el carro de la compra de una mujer en un supermercado caraqueño - Reuters

    Militarizó la economía entregando la función de los «Clap» al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ahora encargado de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano y Seguro. Los militares tienen ahora luz verde para tomar las empresas y su producción. La empresa Alimentos Polar denunció hoy que los uniformados y la Superintendencia (Sunagro) confiscaron 14.000 kilos de alimentos y productos de su sucursal de San Fernando de Apure, al sur de Venezuela, «empiezan por una inspección y se llevan todo después».