Friedbert Pflüger: «La reunión de Defensa del eje franco-alemán debe cancelarse»

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Nacido en Hannover (Baja Sajonia), el parlamentario democristiano no duda en asegurar que Europa sólo tendrá un papel relevante en la esfera internacional si actúa al lado de EE.UU. Además, reclama unidad en el seno de la UE: «Para ejercer una influencia en la esfera internacional necesitamos la unión»

-La postura contraria a la intervención militar en Irak del canciller alemán, Gerhard Schröder, ¿fue una decisión puramente electoral?

-Sí, absolutamente. Fue una decisión para ganar las elecciones.

-¿Qué consecuencias ha tenido esa política del canciller Schröder sobre la UE?

-Su política ha dañado enormemente a la UE. Él fue el primero que comenzó con un discurso demagógico que imposibilitó, dentro de los cauces propios de la UE, haber tenido una postura común sobre la guerra en Irak. Schröder inició esa división con su discurso: «No importa lo que diga Estados Unidos, no importa lo que diga la ONU. Actuaremos de modo unilateral». Y eso fue un mal ejemplo para todos los que luego siguieron esa corriente.

-¿Podemos decir en la UE con una sola voz: «Nosotros los europeos»?

-Ahora es mucho más difícil que antes, ya que hay una gran desconfianza en Europa. Necesitamos hacer grandes esfuerzos en los próximos meses para restaurar el significado de ese «Nosotros los europeos».

-Mal momento para esta incertidumbre con la ampliación a la vuelta de la esquina.

-Sí. La ampliación de la UE con diez nuevos miembros ha coincidido con una profunda división de Europa. Sobre el tema de Irak hemos tenido un «eje» de tres países (Francia, Alemania y Rusia) y una carta de ocho países (entre ellos España y Gran Bretaña). Los europeos debemos ser conscientes de que para ejercer una influencia en la política internacional tenemos que permanecer unidos.

-¿No será demasiado grande para tal cometido una Europa de veinticinco?

-Sí, seremos mucho más grandes, pero eso es bueno. Al mismo tiempo, tendremos que evitar que esa mayor envergadura de la Unión Europea derive en debilidad y fragilidad. Y al día de hoy, la UE está probablemente en el peor de sus momentos, más débil que nunca.

-¿Por qué nos fijamos tanto en EE.UU.? ¿Es su hegemonía el gran problema que tiene Europa para su unión?

-No, no es el problema. Por un lado, siempre nos estamos quejando del dominio de los Estados Unidos, pero por otro lado debemos advertir que el problema fundamental no es la fuerza de este país, sino la debilidad de Europa.

-¿Qué es lo primero que debemos hacer para devolver la confianza a las instituciones europeas?

-Lo primero, cancelar la reunión que mañana van a mantener Alemania, Francia, Bélgica y Luxemburgo en Bruselas. No hay necesidad para este encuentro, ya que tenemos una Política de Defensa europea. .

-¿Y con la OTAN?

-Hay que restablecer la confianza en esta institución. La Unión Europea sólo tendrá una oportunidad si se encuentra al lado de EE.UU., no en el lado opuesto.

-¿Tony Blair y José María Aznar buscaban la adhesión incondicional a Estados Unidos o ejercer una influencia?

-El modo en que el presidente del Gobierno español, José María Aznar; el primer ministro británico, Tony Blair y el presidente polaco, Aleksander Kwasniewski, han actuado, en mi opinión, era la única vía para ejercer una influencia sobre EE.UU. Y si los otros líderes europeos siguen su ejemplo, Europa podrá marcar la diferencia.

-Pero la decisión de Aznar le podrá costar las elecciones.

-La diferencia entre un político y un hombre de Estado es que el primero quiere ganar las elecciones y el segundo quiere ganar el futuro. Creo que José María Aznar ha entrado en esta segunda categoría y ha sido extremadamente valiente en su decisión.

TEXTO ESTEBAN VILLAREJO FOTO JAIME GARCÍA