Francia quiere abordar con urgencia la entrada de inmigrantes ilegales a la UE

Francia quiere abordar con urgencia la entrada de inmigrantes ilegales a la UE

Presenta a la Comisión Europea una demanda para reforzar la vigilancia policial en las fronteras exteriores

JUAN PEDRO QUIÑONERO | PARÍS
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Francia lidera un proyecto para dificultar las posibilidades de entrada ilegal en Europa, con muchos flecos nacionales, bilaterales e institucionales en la UE. En el terreno multilateral europeo, el titular de Inmigración, Eric Besson, ha presentado a la Comisión una demanda de «tratamiento con urgencia» -será el próximo día 25- de un proyecto de reforma y refuerzo de las políticas policiales de control, vigilancia y rechazo inmediato de inmigrantes ilegales, con una revisión «más enérgica» de la política europea de la agencia Frontex.

Besson ha pedido y conseguido ampliar el contenido de tal reunión, tras la llegada a Córcega de 123 personas (81 adultos y 42 niños) en unas condiciones humanas deplorables. Entre esos inmigrantes ilegales, abandonados, los que no han pedido asilo político han sido «devueltos» a distintos destinos.

En el terreno bilateral, Eric Besson y su colega italiano, Franco Frattini, han decidido unirse, inmediatamente, con un mismo proyecto franco-italiano de «reforzar con urgencia» las fronteras bilaterales y europeas. Francia e Italia han decidido coordinar sus esfuerzos en ese terreno ultra sensible: «Es más urgente que nunca coordinar nuestra lucha contra la inmigración irregular y sus filiales clandestinas, reforzando la seguridad y el control de nuestras fronteras».

En el terreno estrictamente nacional, Besson ha comenzado a preparar un proyecto de Ley que permitirá la creación de «zonas especiales» donde retener inmediatamente a los clandestinos «llegados masivamente», creando problemas de nuevo cuño.

Francia estima que estamos asistiendo a fenómenos de nuevo tipo: la llegada «masiva» de grupos de inmigrantes «abandonados» en lugares donde no era tradicional ese tipo de «desembarcos», creando problemas siempre más graves, como se puso de manifiesto en Córcega.

El Gobierno de Sarkozy está tomando medidas estrictamente nacionales, pero considera que se trata de un problema «global» para toda Europa, de ahí el abanico de iniciativas, que han comenzado por encontrar un eco inmediato en Italia, víctima del mismo tipo de problemas, como otros países europeos, Grecia y España. Las iniciativas francesas, presentadas con carácter de «urgencia», desbordan ligeramente el calendario de la presidencia española.