Mario Draghi se acomoda entre el pasaje de la clase turista para un vuelo
Mario Draghi se acomoda entre el pasaje de la clase turista para un vuelo - ABC

Una foto de Mario Draghi en clase turista le convierte en el nuevo ídolo de Italia

Una foto del presidente del BCE como cualquier otro pasajero desata una corriente de simpatía

Corresponsal en RomaActualizado:

Mario Draghi (Roma, 1947) es hoy el ídolo de los italianos. Pero no crean que la estima y agradecimiento hacia el presidente del Banco Central Europeo provienen solo de su política monetaria que salvó el euro (se recordará siempre su célebre frase de 2012: que haría «todo lo necesario» para sostener la moneda única). Para lograr convertirse en el personaje más popular y estimado de los italianos ha sido suficiente con ver una simple foto en un avión tomada por un pasajero. La particularidad es que el número uno del Banco Central Europeo viajaba en clase económica, como hacen la gran mayoría de los mortales. Y no era una excepción. La renuncia de Draghi a los billetes de primera clase o «business», y no digamos ya a los vuelos privados, es una costumbre. En otra ocasión, un pasajero lo fotografió en un tren de segunda clase. La foto ha sido resaltada en todos los medios italianos. El primer diario del país, «Corriere della Sera», resume así la imagen y el estilo de Draghi: «Rigor alemán, creatividad italiana y discreción inglesa».

Su imagen en traje gris, acomodándose en un asiento de un vuelo en la clase económica se hizo viral de inmediato en las redes sociales. Un internauta escribió: «Si entra en política lo votaré sin mirar siquiera su programa». La mayoría de los que dejan sus comentarios coinciden en sentirse orgullosos de un compatriota como Draghi y dejaban mensajes como este: «Esta es la clase dirigente que necesitamos». En fin, para resaltar la clase y estilo de Draghi que ha enamorado a los italianos, se destaca su sencillez: «Qué persona admirable. Ningún selfie. Ni enseña la foto del billete para mostrar que es de clase económica».

Con frases parecidas a esta se hacía referencia al vicepresidente del gobierno italiano, Luigi Di Maio, 32 años, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), quien realizó un viaje a China en clase económica con Alitalia, compañía de bandera, y para demostrarlo hizo un vídeo y además publicó la foto del billete.

Es de resaltar que los populistas del M5E prometieron poner fin a gastos que reflejaban la prepotencia y la arrogancia del poder. Algunas de esas promesas las están cumpliendo y las hacen muy visibles. Por ejemplo, han roto el contrato del avión Airbus 340-500 que el ex primer ministro Matteo Renzi había alquilado en leasing para vuelos de Estado. Di Maio, acostumbrado a frases grandilocuentes, declaró: «Hemos puesto fin a un capítulo negro de nuestra historia». Renzi se defendió señalando que el avión servía para «llevar empresarios en viajes de Estado y favorecer las exportaciones italianas, que en el año 2017 representaron 448.000 millones de euros».

Las vacaciones de Renzi

Durante su mandato, Renzi se vio inmerso en una fuerte polémica por ir con la familia de vacaciones a esquiar a Courmayeur en enero 2015 y utilizar un Falcon 900 de la Aeronáutica militar para vuelos de Estado, cuyo costo operativo era de 9.000 euros la hora. Un diputado del M5E, Paolo Romano, enseguida presentó una pregunta parlamentaria acerca del coste del viaje para las arcas públicas. Renzi respondió de inmediato en Twitter, justificando el vuelo en Falcon: «No ha sido una elección mía, sino por el protocolo de seguridad». El entonces primer ministro se alojó en una residencia militar y pagó de su bolsillo su estancia y la de sus familiares, «según las tarifas previstas en las estructuras militares».

El antecesor de Renzi en el cargo, Enrico Letta, demostró siempre su austeridad en el uso de medios públicos. En las fiestas navideñas de 2013 viajó con su familia, mujer y tres hijos, en un normalísimo vuelo de línea de Alitalia (Roma-Trieste), como un ciudadano cualquiera, y en el aeropuerto alquiló un Peugeot 5008 a nombre de su mujer. Regresó igualmente en vuelo de línea. Todo salió de su bolsillo.

Letta no es el único jefe de gobierno (ahora «ex») que viaja con sobriedad y pagando sus vacaciones. El expresidente estadounidense Barack Obama y el «expremier» británico Tony Blair costeaban los viajes de familiares que les acompañaban «según las tarifas comerciales». El ex primer ministro David Cameron utilizó vuelos «low cost» para unas vacaciones en Ibiza con su mujer.

Célebre es el caso de la canciller de Alemania, Angela Merkel, que en sus habituales vacaciones de Semana Santa en la isla de Ischia, a 30 kilómetros de Nápoles, su marido pagaba el billete o viajaba en otro vuelo para evitar polémicas. En una ocasión Merkel visitó Pompeya, pagó su billete y los del séquito y se puso en la cola, como todos los mortales.

Desde luego, por una simple cuestión de sensibilidad y sentido común, a ningún mandatario de un país europeo, salvo que esté ofuscado por su ego y arrogancia, se le ocurriría ir de vacaciones en un vuelo y residencia pagados por el Estado, y encima acabar, aunque sea involuntariamente, en una fotografía tomando el sol en la playa que está a pie de la residencia.