La Policía norteamericana precinta la discoteca para su investigación AP

Los fiscales estudian presentar cargos criminales por la tragedia de Rhode Island

Tras el trágico incendio de la discoteca The Station en Rhode Island, la Justicia norteamericana abre las investigaciones para depurar las responsabilidades

ALFONSO ARMADA. CORREPONSALNUEVA YORK.
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«Homicidio involuntario o asesinato» son algunos de los cargos que fiscales del Estado de Rhode Island, al noreste de Estados Unidos, barajan presentar contra los propietarios de la discoteca «The Station» o contra la banda de rock Great White, que al día siguiente del incendio que se cobró 96 víctimas mortales se echaban mutuamente la culpa de la tragedia. Las autoridades temen que el número de muertos supere el centenar ya que 35 de los más de 200 heridos se encuentran en estado crítico por quemaduras o inhalación de humo.

Mientras los hermanos Michael y Jeffrey Derderian, propietarios del local de West Warwick que el jueves por la noche se convirtió en un horno negaron de forma rotunda que la banda de «heavy metal» hubiera pedido permiso para emplear fuegos artificiales en su actuación, los miembros de Great White aseguran que el uso de pirotecnia había sido aprobado, y que en tres recientes actuaciones habían empleado unos efectos que los Rolling Stones ayudaron a popularizar hasta convertirse en un elemento casi indispensable de muchos conciertos de rock. Cantantes como Britney Spears o Shakira adornan sus números musicales con bengalas y chorros de fuego. Pero el club «La Estación», construido en 1940, con techos bajos y abundante madera, se convirtió el jueves en apenas tres minutos en una pira al rojo vivo cuando de los conos situados en el escenario empezó a salir un chorro de chispas que prendió en el material sintético de insonorización del local. Más de 300 personas, en su mayoría adolescentes y menores de treinta años, se encontraban en el lugar que al parecer no contaba con un sistema automático de dispersión de agua porque, según dijo Charles Hall, jefe de bomberos de la localidad de 30.000 habitantes, no tenía obligación de tenerlo por haber sido construido antes de 1976.

En busca de noticias

El fiscal general de Rhode Island, Patrick Lynch, declaró al pie del solar carbonizado de lo que había sido «The Station», convertido en lugar de peregrinación para muchos vecinos de West Warwick que buscaban noticias de familiares y amigos o se acercaban para dejar unas flores o un animal de peluche, que una investigación criminal estaba en marcha para establecer qué tipo de cargos presentar a raíz de la catástrofe. El pánico provocó una estampida. Ante la puerta principal se formó un formidable tapón (tres salidas de emergencia apenas fueron utilizadas) que multiplicó el número de muertes. Algunos de los asistentes lograron ganar la calle con mucho esfuerzo y con cabellos y ropas envueltos en llamas.

«Ningún tipo de permiso fue jamás solicitado por la banda o sus representantes para usar pirotecnia en «The Station», y ningún permiso fue por lo tanto concedido», afirmó la abogada que representa a los propietarios. Aunque un responsable legal de Great White dijo que era habitual que utilizaran fuegos artificiales, como habían hecho en tres actuaciones recientes en Florida, Filadelfia y Maine, el propietario del club «Stone Pony» de Asbury Park, en Nueva Jersey, dijo a la agencia Associated Press que el grupo de rock no le había avisado de que iban a prender fuegos artificiales durante el concierto que ofrecieron la noche de San Valentín: «Nuestro encargado de escenario sólo se enteró cuando ya lo habían hecho», dijo Domenic Santana, «poniendo en peligro la vida de nuestros clientes. Porque aquí podía haber ocurrido lo de Rhode Island».