El fiscal ratifica la autenticidad de los restos del zar, 90 años después de su asesinato

RAFAEL M. MAÑUECOCORRESPONSALMOSCÚ. El noventa aniversario del fusilamiento del último zar ruso, Nicolás II, y su familia ha servido para que la Fiscalía General ratifique la autenticidad de los

RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL. MOSCÚ
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El noventa aniversario del fusilamiento del último zar ruso, Nicolás II, y su familia ha servido para que la Fiscalía General ratifique la autenticidad de los restos del zarévich Alexéi, el heredero del trono, y de su hermana la gran duquesa María, encontrados el año pasado, pero no para pasar página. El Kremlin estuvo ayer ausente en los actos religiosos celebrados en Ekaterimburgo mientras la Iglesia Ortodoxa sigue sin reconocer como verdaderas las osamentas.

En el sótano de una casa que perteneció a un tal Ipatiev, situada en la calle Voznesenski de Ekaterimburgo, en la noche del 16 al 17 de julio de 1918, fue fusilada la familia real rusa. Sucedió a las dos y media de la madrugada. Botkin, el médico real, fue levantado de la cama y obligado a despertar a los monarcas. Se le explicó que esperaban un ataque de fuerzas de la «contrarrevolución» en la ciudad y que, por razones de seguridad, todos serían trasladados al subsuelo del inmueble.

Una vez allí, Nicolás II su esposa, la zarina Alejandra Fiódorovna, el pequeño Alexéi, sus cuatro hermanas, Tatiana, Olga, Anastasia y María, junto con Botkin y tres criados, entre ellos una doncella, fueron acribillados a balazos por once individuos capitaneados por Yakov Yurovski. Días después, intentaron hacer desaparecer los cadáveres, quemándolos con ácido y gasolina. Pero parece que sólo lograron calcinar los cuerpos del zarévich y de María, a los que enterraron aparte.