Un explorador ruso, junto a unos colmillos de mamut en Siberia
Un explorador ruso, junto a unos colmillos de mamut en Siberia - Afp

Fiebre por el marfil de mamut en Siberia

Las medidas para proteger a los elefantes hacen que los traficantes pongan sus ojos en los colmillos de este arcaico animal

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La república rusa de Saja-Yakutia (Siberia nororiental), el mayor ente regional de Rusia y la unidad administrativa más grande de todo el planeta, abarca desde el océano Glacial Ártico hasta cerca de la frontera con China. Su superficie está cubierta en su mayor parte y de forma permanente por una capa helada que no se descongela ni en verano (permafrost). Sus entrañas atesoran abundantes materias primas: oro, uranio y algunas de las minas de diamantes más importantes del mundo. Los huesos de mamut se pueden hallar también en gran cantidad en su subsuelo.

El 70% de la fauna de este arcaico elefante lanudo ocupó el territorio de Yakutia. Tres de los cuatro mamuts hallados en los últimos 10 años en el mundo en mejor estado de conservación se han encontrado en esta república siberiana, un verdadero cementerio de animales del Pleistoceno gracias al permafrost.

Así que, después de que las autoridades chinas decidieran prohibir la importación y venta de marfil de elefantes, se ha desatado en Yakutia una verdadera fiebre de los colmillos de mamut para abastecer a los numerosos escultores de marfil que hay en el país vecino y en otras zonas de Asia. Según cifras oficiales, toda Rusia exportó en 2017 más de 72 toneladas de colmillos y el 80% fueron a parar a China. En Yakutia se extraen cada año 100 toneladas de estos preciados huesos.

Un colmillo pesa entre 50 y 75 kilos y su precio puede alcanzar los 60.000 euros

Su recolección se viene produciendo desde hace tiempo por la población local, pero, ante la demanda china, su precio se ha elevado hasta los 70.000 rublos el kilo (casi mil euros) y ahora hay también buscadores llegados de otras partes de Rusia atraídos por esta nueva forma de hacer dinero. Un solo colmillo pesa entre 50 y 75 kilogramos, lo que significa que puede llegar a costar una media de 60.000 euros.

Pero para poder participar en el negocio hace falta tener licencia y cada vez es más difícil obtenerla. La agencia TASS sostiene que el 30% de los buscadores de colmillos son ilegales. Las autoridades alegan que, para aumentar los hallazgos hace falta un equipo de irrigación capaz de disolver las acumulaciones de tierras arcillosas en las márgenes de ríos y lagos. El agua a presión ayuda a desenterrar los esqueletos de mamut, pero los ecólogos alertan que tal práctica daña el permafrost y contamina.

Recreación de un mamut
Recreación de un mamut - Abc

Con este argumento se ha lanzado una inmisericorde persecución contra centenares de «cazadores» de marfil que tratan de vivir de esta actividad y que ven con frecuencia confiscado el resultado de su paciente y duro trabajo. Tienen que efectuar las búsquedas en verano, recorrer enormes distancias a través de los ríos y hacer una importante inversión en embarcaciones, bombas de agua y otros componentes del equipo de irrigación. Pasan largas temporadas lejos de sus familias.

Por eso han protagonizado ya varias protestas denunciando la «monopolización» del comercio de colmillos y huesos de mamut en beneficio de unos pocos, de los «oligarcas» que, según ellos, controlan ya muchos otros sectores económicos incluyendo las extracción de diamantes.

El gobernador de Yakutia, Aisén Nikoláyev, cree que durante 2019 será aprobada por fin en el Parlamento ruso una ley que regule en profundidad todo lo relacionado con los restos paleontológicos.