Fidel Castro Díaz-Balart. Jaime García

Fidel Castro, hijo: «No tengo aspiraciones políticas, nunca se me ha ocurrido suceder a mi padre»

Fidel Castro Díaz-Balart, hijo mayor del dirigente cubano, afirmó ayer a ABC que nunca ha tenido aspiraciones políticas ni se ha planteado suceder a su padre. Este físico nuclear, que se formó en la antigua Unión Soviética y es firme defensor de la energía nuclear con fines pacíficos, asegura que Cuba está preparada para incorporarse a un mundo globalizado.

MADRID. ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS
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Fidel Castro Díaz-Balart es miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y firme defensor, «aunque no doctrinario», dice, de la energía nuclear. Entre 1980 y 1992 dirigió el programa nuclear cubano, que tuvo que suspenderse, igual que la construcción de la central nuclear de Juragua (Cienfuegos), cuando se desmoronó la Unión Soviética y se cortó la financiación. Ayer presentó en Madrid sus dos últimos libros, «Cuba. Amanecer del Tercer Milenio» (Editorial Debate), en el que interviene con otros quince autores cubanos, y «Ciencia, Innovación y Futuro» (Grijalbo), que trata del papel que desempeñan ciencia y tecnología en la nueva economía cubana y mundial.

-En uno de sus libros, usted dice que para afrontar los nuevos desafíos, los políticos deben tener en cuenta a los científicos en su toma de decisiones. En su caso, ¿su padre le consulta? ¿Le hace caso?

-Yo realmente no escribo a título personal ni de experiencias particulares. Pero en el caso del presidente, Fidel, él siempre ha estado muy interesado por las cuestiones científicas y por el rol de la ciencia en la sociedad cubana. Ya el 15 de enero de 1960 mencionó una frase que todavía se recuerda: «El futuro de Cuba debe ser inexorablemente el futuro de hombres de ciencia».

-¿Tiene usted aspiraciones políticas? ¿Nunca se ha planteado la idea de suceder a su padre?

-Afortunadamente, nunca se me ha ocurrido eso, porque mis competencias esenciales son en el campo de las ciencias, de las altas tecnologías. La aptitud política mía es prácticamente inexistente. Y cuando digo afortunadamente, lo digo porque en Cuba no hay monarquía. Y se reconozca o no, en Cuba hay un sistema parlamentario, de sociedad civil, que tiene estipulados claramente cómo son elegidos los órganos legislativos o ejecutivos.

-En sus libros, parece ignorar los atentados del 11-S en EE.UU.

-En realidad es que se escribieron con anterioridad, pero sí que los considero relevantes.

-Uno de sus libros lo dedica a sus padres. Su madre, Mirta Díaz-Balart, vive en España ¿Va a aprovechar este viaje para visitarla?

-Sí, como siempre que vengo.

-¿Qué le parece España?

-Me gusta mucho. Hay muchos vínculos históricos con España que nos hacen sentir a muchos cubanos como si estuviéramos en nuestra propia patria y paradigmas como los de El Quijote han inspirado a generaciones de cubanos.

-Cuando se produjo el caso Elián, se recordó el divorcio de sus padres y que su progenitor trató de retenerle a usted, entonces un niño, a su lado, a pesar de que la custodia había sido otorgada a su madre. ¿Cuál es su opinión?

-Ese episodio se sacó de contexto e intentaron manipularlo. Lo que se hace en cada momento y circunstancia no tiene nada que ver necesariamente con otras circunstancias, aunque pueda haber similitudes.

No hablar de Alina

-Otro miembro de su familia bien conocido en España es su hermana Alina, crítica al régimen de su padre. ¿Ha intentado alguna vez la reconciliación familiar?

-Mi padre menciona que una de las pocas cosas de que él dispone es su privacidad. Cuando se le ha preguntado sobre Alina ha preferido no manifestarse y yo, considerando que el vínculo fundamental es a través de él, prefiero no hacerlo tampoco.

-Imagino que me va a responder lo mismo si le pregunto por su primo Lincoln Díaz-Balart, congresista norteamericano.

-Es otro tema de la familia que prefiero no abordar.

-¿Ha viajado alguna vez a EE.UU.? ¿Cuál es su impresión?

-Cuando era pequeño estuve en Miami, Nueva York y Chicago. Es muy difícil extrapolar una impresión de niño a adulto. Por supuesto, Nueva York es una ciudad impresionante, sus rascacielos, su Quinta Avenida, su Broadway... cuando se podía circular, ahora creo que está poblada de individuos que asaltan, creo que hay más inseguridad.

-Usted ha ocupado diversos cargos científicos oficiales. ¿No le parece atípico que en un país en el que dicen que hay tantos científicos precisamente sea usted, hijo de Fidel Castro, quien los ocupe?

-He ocupado esas responsabilidades en campos específicamente de la ciencia y tecnología, donde he desarrollado mis competencias esenciales, no en la política. Ha habido reticencias por parte de mi padre, porque él ha sido muy escrupuloso con cualquier cosa que sea la familia. Como decía Sartre, «los judíos para ser iguales, tienen que ser mejores».