Felipe Calderón señala al consumo y a la corrupción en EE.UU. como corresponsables del narcotráfico

El presidente de México dice que mientras el vecino del norte no modifique la legislación, su país será "el paraíso de la droga y del crimen"

MANUAL M. CASCANTE | CORRESPONSAL MÉXICO
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El presidente de México, Felipe Calderón, denuncia que el narcotráfico se ve favorecido por el consumo en Estados Unidos y por la corrupción en la administración del vecino país, y reclama al gobierno de Barack Obama mayor control en la venta de armas que abastece a los cárteles mexicanos.

En dos entrevistas –concedidas a la agencia francesa Afp y al diario “Le Monde”, previas a la visita de Nicolas Sarkozy a México–, Calderón subraya que “el tráfico de drogas también obedece a un fenómeno de corrupción de autoridades americanas. Quiero saber cuántas han sido llevadas a juicio por ese tema”. El mandatario opone a esta duda la Operación Limpieza, que condujo a la detención de altos funcionarios y jefes policiales mexicanos que supuestamente colaboraban con los cárteles.

En esa línea, en las últimas horas eran apresados en Aguascalientes doce soldados y cuatro policías municipales, quienes presumiblemente trabajaban como sicarios para la organización criminal de “Los Zetas”. Al mismo tiempo, en Tamaulipas, la policía cazaba a 13 integrantes de este “gang” de antiguos militares de élite. Otro antiguo uniformado caía en Cancún, como presunto responsable de la célula de “Los Zetas” que opera en Quintana Roo.

Pero México y su presidente insisten en que la lucha contra el crimen organizado “es un problema común, que tiene que enfrentarse también en común” entre ambas naciones. Por ello, Calderón reclama “un cambio de actitud en la sociedad y en el Gobierno” estadounidenses, pues, a su juicio, la principal causa de la violencia que asuela a su país “es tener al lado nuestro al consumidor más grande del mundo”.

Calderón parece esperanzado con su nueva contraparte norteamericana: “He hablado con Obama sobre el tema y tengo su palabra. Observamos una respuesta más clara, más decidida”. Pero, mientras EE.UU. “no modifique su propia legislación”, México será “el paraíso de la droga y del crimen”.

Respecto al estallido mortal detonado por la batalla que ha emprendido contra el narcotráfico, Calderón rechaza cualquier posibilidad de negociar con los clanes mafiosos, como se supone hicieron en el pasado los gobiernos del PRI: Esa idea es “increíblemente ingenua, e incluso diría estúpida”, pues “pactar con el crimen no resuelve nada; al contrario, eso le ha permitido propagarse como un cáncer”, ya que se beneficiaba de “la complicidad de muchas autoridades”.

El presidente mexicano defiende que “no hay un solo punto del territorio nacional que escape al pleno control del Estado”. Sin embargo, en lugares como Ciudad Juárez esta sumisión a los poderes legítimos no está tan clara. El pasado miércoles, y sólo horas después de que unidades del Ejército se hicieran cargo de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, de las direcciones de Tránsito y de Comercio y del Centro de Readaptación Social, un grupo de internos en la cárcel local se amotinaban y asesinaban a una veintena de presos pertenecientes a una banda rival.