Velatorio de las víctimas del hundimiento del puente Morandi de Génova - EFE | Vídeo: ATLAS

Familiares de las víctimas del puente genovés no quieren funeral de Estado

Los allegados de diecisiete fallecidos aseguran que prefieren una ceremonia privada sin que haya una «pasarela de políticos»

Corresponsal en Roma Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

«Basta con la farsa, nos avergonzamos de ser italianos». Así han mostrado su rabia algunos familiares de las víctimas después de la tragedia por el derrumbe del puente Morandi de Génova. Se han rebelado contra los funerales de Estado, que se celebrarán esta mañana en la capital de la Liguria, oficiados por el arzobispo de Génova, cardenal Bagnasco, con la presencia del presidente de la República, Sergio Mattarella. De un total de 38 víctimas identificadas, ayer se sabía que solo 14 féretros estarían en la iglesia. Han preferido exequias privadas, celebradas entre ayer y hoy, 17 familias. Otras 7 familias tenían reservas sobre su participación en los funerales de Estado. La solemne ceremonia no paralizará las tareas de excavación entre los escombros porque hay cinco desaparecidos.

La revuelta de algunas familias contra los funerales de Estado es fiel reflejo del termómetro de su ira contra las autoridades, una rabia y dolor que son hoy compartidos por los italianos. Han encabezado el coro de las críticas los padres de los cuatro jóvenes de Torre del Greco (Nápoles) -Matteo, Gerardo, Giovanni y Antonio- que en el último momento, cuando se dirigían hacia Calabria para pasar sus vacaciones, cambiaron de idea y decidieron dirigirse a España. El padre de Giovanni, Roberto Battilero, se ha desahogado así en Facebook: «Mi hijo no se convertirá en un número en el elenco de los muertos causados por las negligencias italianas. Haré todo lo posible para que se haga justicia para él y los demás. No queremos un funeral farsa, sino una ceremonia en casa en nuestra iglesia de Terra del Greco. Desde hoy inicia nuestra guerra por la justicia, por la verdad: Esto no debe suceder nunca más». Muy crítica ha sido también la madre del joven Gerardo Esposito, 26 años: «No se deben permitir hacerse ver en este funeral; la pasarela de los políticos en Génova ha sido vergonzosa». La misma rabia está igualmente en Pinerolo, en la provincia de Turín: «Haremos un funeral privado, no tengo ya confianza en este Estado», llora Denise Vitone, hermana de Andrea, 49 años, que viajaba con su nueva esposa, Claudia Possetti, 48, y los dos hijos de ella, Camilla, 12, y Manuele, 16. Una familia destruida, como otras, que andaba de vacaciones.

La misma cólera de las familias ha corrido a ríos por todo el país, una demostración de que bajo el puente de Morandi ha quedado también sepultada una Italia solidaria, unida por el dolor ante la catástrofe. En cambio ha vencido el típico populismo que ha explotado las emociones del momento. El país ha asistido a un espectáculo de pura propaganda gubernamental, con frases fuera de lugar y juicios sumarios que dañan la credibilidad de Italia.