El cardenal cubano Jaime Ortega
El cardenal cubano Jaime Ortega - EFE

Fallece el cardenal Jaime Ortega, figura clave en el deshielo entre Cuba y EE.UU.

El prelado cubano cumplió también un papel fundamental en la excarcelación de 75 presos políticos en 2011

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«Yo era la carta», llegó a confesar el cardenal Ortega, sobre su papel en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba que llevaron al deshielo entre ambos países. Jaime Ortega Alamino falleció este viernes en La Habana a los 82 años, tras una vida tratando de abrir la isla al mundo y de establecer puentes entre la Iglesia católica y el régimen comunista, que lo apresó en 1966 y lo encerró durante ocho meses en un campo de trabajo donde confinaba a religiosos, homosexuales y disidentes. Elogiado por muchos y también criticado por quienes se oponían a cualquier forma de dar oxígeno al castrismo, se trata de una figura indispensable de la historia reciente de Cuba.

Había nacido el 18 de octubre de 1936 en Jagüey Grande (Matanzas) y fue ordenado sacerdote en 1964. Juan Pablo II lo nombró en 1978 obispo de Pinar del Río y en 1981 se convirtió en arzobispo de La Habana. En 1994 fue creado cardenal, el segundo cubano en alcanzar tal dignidad.

Poco antes los obispos cubanos publicaron la carta pastoral «El amor todo lo espera», de la que fue uno de sus impulsores y que incluía unas críticas al régimen que levantaron ampollas en la dictadura. En 2011 intercedió para lograr la excarcelación de 75 presos políticos que habían sido detenidos en la llamada Primavera negra y su salida hacia España.

Su papel fue clave, así mismo, en las tres visitas papales a Cuba –Juan Pablo II en 1998, Benedicto XVIen 2012 y Francisco en 2015–, si bien seguramente se le recuerde más por ser portador de los mensajes del actual Pontífice a los gobiernos de EE.UU. y Cuba que facilitaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países en 2015, tras más de medio siglo, y la histórica visita de Barack Obama a la isla al año siguiente.

«El Cardenal Jaime ha fallecido y al comenzar a sentir su ausencia física reviven, junto al afecto agradecido, los recuerdos de su calidad personal y su infatigable celo pastoral», anunció este viernes el actual arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, en un comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba recogido por Efe. Hacía tiempo que padecía un cáncer en fase terminal.

El arzobispo destacó de su predecesor la «amable sonrisa, su inteligencia clarividente y el testimonio de un sacerdocio entregado y en ocasiones sufrido».