Paul Manafort, exjefe de campaña, tras una audiencia en una corte de federal
Paul Manafort, exjefe de campaña, tras una audiencia en una corte de federal - EFE

El exjefe de campaña de Trump se declarará culpable de conspirar contra Estados Unidos

Paul Manafort llegó a un acuerdo con Robert Mueller para buscar una reducción de la condena

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

A finales del mes pasado, Donald Trump celebraba que Paul Manafort, su jefe de campaña en las presidenciales de 2016, no hubiera «cedido» a «inventarse historias a cambio de un acuerdo». Lo decía porque su exabogado Michael Cohen había pactado reducir su pena por diferentes delitos a cambio de cooperar con la fiscalía y, quizá, ofrecer información valiosa a Robert Mueller, el investigador especial del supuesto complot de la campaña de Trump con Rusia y de su obstrucción a la justicia. «¡Mucho respeto a un hombre valiente!», decía el presidente entonces sobre Manafort, que acababa de ser condenado por delitos fiscales y económicos. Se ha especulado durante mucho tiempo que podría recibir un perdón presidencial.

La valentía se le ha debido gastar a Manafort o la tormenta judicial a la que se enfrenta -la semana que viene estaba previsto el inicio de su segundo juicio, con acusaciones de lavado de dinero, conspiración contra EE.UU. y obstrucción de la justicia, entre otros- es insoportable. Este viernes compareció en un juzgado de Washington para reconocer su culpabilidad en dos delitos y fijar otro acuerdo de cooperación con Mueller.

No está claro qué información puede haber prometido Manafort a la fiscalía sobre su trabajo en la trama rusa, pero es indudable que es una persona de alto interés para la investigación. Fue jefe de campaña varios meses en el verano de 2016 y asistio a una reunión en la Torre Trump de Nueva York en junio de 2016 entre miembros del equipo de Trump y una abogada rusa que supuestamente ofrecía información perjudicial para Hillary Clinton. El de ayer fue «un día duro» para Manafort, reconoció uno de sus abogados, Kevin Downing, a las puertas del juzgado.

«Quería asegurarse de que su familia estuviera segura y tenga una buena vida», explicó sobre las razones de su cliente para cooperar. «Ha aceptado su responsabilidad», añadió. El acuerdo detalla una cooperación «completa y honrada» con la justicia, según los documentos entregados a la juez Amy Berman Jackson, que aceptó su reconocimiento de culpa.

Según sus términos, se podría someter a interrogatorios, cuestionarios, entrega de material documental y testificación en juicio dentro de la investigación de Mueller. Lo que Downing no aclaró es si Manafort había sido ya interrogado por Mueller o si su equipo de abogados seguirá manteniendo la colaboración con la defensa de Trump, como hasta ahora.

Los cargos a los que se enfrentaba Manafort tienen que ver sobre todo con sus oscuras actividades de «lobby» en el extranjero, en especial en Ucrania, donde colaboró con el presidente prorruso Viktor Yanukovich. Aún no se sabe cómo se concretará la reducción de la pena de hasta diez años de prisión por los dos delitos de los que se declaró culpable. Como parte del acuerdo, se le han confiscado cuatro propiedades, cuentas corrientes y un plan de retiro.

La Casa Blanca muestra calma

La noticia redobla la presión contra Trump, que ve cómo personas clave de de su entorno han decidido colaborar con la investigación. Son ya más de media docena de colaboradores, miembros de su campaña y de su Gobierno los que han dado el paso.

La Casa Blanca insistía ayer en que la decisión de Manafort no afecta en absoluto a Trump. «Eso no tiene nada que ver con el presidente y su victoriosa campaña presidencial de 2016», aseguró en un escueto comunicado la secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders.